Década del 70‎ > ‎

12-agosto-74 : Ataque a Villa María, secuestro de Larrabure .

publicado a la‎(s)‎ 12 ago. 2014 13:12 por Julio Mendoza

El 12 de agosto de 1974, los titulares de todos los diarios del país hablaban de dos ataques extremistas contra unidades del Ejército: la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Villa María, Córdoba,  y el Regimiento de Infantería Aerotransportada Nº 17, en Catamarca.

Aproximadamente a la una de la madrugada del día domingo 11 de agosto, un numeroso grupo de guerrilleros armados del ERP había atacado la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos. Dicho grupo subversivo estaba constituido por setenta personas, entre hombres y mujeres, fuertemente armados, vistiendo uniformes militares. Llevaban en su cuello un pañuelo colorado, único detalle que los distinguía de los soldados del Ejército Nacional. 

El grupo subversivo marxista contó con la complicidad de un soldado entregador, Mario Eugenio Antonio Pettiggiani, que prestaba servicios en la citada fábrica. En la acción se apoderaron de armamentos, municiones y uniformes militares, tomando como rehenes a mi padre, el mayor Argentino del Valle Larrabure, y al capitán Roberto García. Intentaron hacer lo mismo con el director de la fábrica, el teniente coronel Osvaldo Jorge Guardone, quien repelió el ataque desde su casa, con un intercambio de más de cincuenta disparos
de armas largas, lo que motivó la fuga del grupo atacante.

 Al huir llevaron consigo el cuerpo sin vida de un guerrillero, varios heridos, a mi padre y al capitán García, quien fue posteriormente abandonado y encontrado gravemente herido dentro de una ambulancia, en la cuidad capital de Córdoba.
En las acciones perdió la vida el suboficial Cuello, de la policía de Córdoba, que tenía 32 años, era casado y padre de un hijo; le habían disparado con municiones de escopeta. Resultaron heridos los agentes Pedro Aguilera, Juan Carlos Gutiérrez y Juan Bruno,  
el oficial de la policía Miguel Ángel Liendo, el suboficial mayor del Ejército Ramón Albornoz, el oficial policial Miguel Ángel Moral y el soldado conscripto Juan Carlos Fernández, con heridas graves en la cabeza y en el tórax. 

Todos ellos fueron heridos durante los  enfrentamientos registrados en el copamiento de la Fábrica Militar y en un motel cercano, donde los guerrilleros constituyeron su cuartel general de operaciones. El resultado en la fábrica arrojaba cuatro soldados heridos.
El 12 de agosto de 1974, los titulares de todos los diarios del país hablaban de dos ataques extremistas contra unidades del Ejército: la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Villa María, Córdoba, y el Regimiento de Infantería Aerotransportada Nº 17, en Catamarca. Aproximadamente a la una de la madrugada del día domingo 11 de agosto, un numeroso grupo de guerrilleros armados del ERP había atacado la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos. Dicho grupo subversivo estaba constituido por setenta personas, entre hombres y mujeres, fuertemente armados, vistiendo uniformes militares. Llevaban en su cuello un pañuelo colorado, único detalle que los distinguía de los soldados del Ejército Nacional. El grupo subversivo marxista contó con la complicidad de un soldado entregador, Mario Eugenio Antonio Pettiggiani, que prestaba servicios en la citada fábrica. En la acción se apoderaron de armamentos, municiones y uniformes militares, tomando como rehenes a mi padre, el mayor Argentino del Valle Larrabure, y al capitán Roberto García. Intentaron hacer lo mismo con el director de la fábrica, el teniente coronel Osvaldo Jorge Guardone, quien repelió el ataque desde su casa, con un intercambio de más de cincuenta disparos de armas largas, lo que motivó la fuga del grupo atacante. Al huir llevaron consigo el cuerpo sin vida de un guerrillero, varios heridos, a mi padre y al capitán García, quien fue posteriormente abandonado y encontrado gravemente herido dentro de una ambulancia, en la cuidad capital de Córdoba. En las acciones perdió la vida el suboficial Cuello, de la policía de Córdoba, que tenía 32 años, era casado y padre de un hijo; le habían disparado con municiones de escopeta. Resultaron heridos los agentes Pedro Aguilera, Juan Carlos Gutiérrez y Juan Bruno, el oficial de la policía Miguel Ángel Liendo, el suboficial mayor del Ejército Ramón Albornoz, el oficial policial Miguel Ángel Moral y el soldado conscripto Juan Carlos Fernández, con heridas graves en la cabeza y en el tórax. Todos ellos fueron heridos durante los enfrentamientos registrados en el copamiento de la Fábrica Militar y en un motel cercano, donde los guerrilleros constituyeron su cuartel general de operaciones. El resultado en la fábrica arrojaba cuatro soldados heridos.
Alrededor de la una de la madrugada, Pettiggiani cortó el alambrado, para permitir el ingreso del grupo comando terrorista. Mientas realizaba esta tarea fue visto por un centinela compañero suyo, ante quien disimuló acercándose amigablemente y pidiéndole que le convidara con un cigarrillo. Cuando el centinela intentó sacar el paquete, Pettiggiani lo redujo en el puesto principal de guardia. Reducido éste, se dirigió hacia otro puesto de guardia, donde estaba apostado el soldado Jorge Fernández. Al intentar someterlo, éste se resistió y Pettiggiani, con total frialdad hacia su compañero, disparó sobre él, hiriéndolo gravemente en la cabeza y en el tórax. Fernández fue, posteriormente, internado en el Hospital Militar de Córdoba, con    pronóstico reservado en terapia intensiva. Según informe médico, al ingresar al hospital presentaba dos balazos en la cabeza, con pérdida de masa encefálica y un balazo en hemitórax. Tiempo después, Fernández pudo recobrar el conocimiento, pero quedó afectado de hemiplejia. Pettiggiani dejó, entre sus pertenencias militares, una carta en la que hacía pública su identificación con el grupo ilegal, explicando a sus compañeros los motivos que lo habían impulsado a actuar de esa forma.
Mientras tanto, la policía llegaba al motel y los terroristas ordenaban a los rehenes apagar todas las luces y arrojarse al suelo. Un grupo de policías golpeó a puntapiés una de las puertas de acceso al motel y otros intimaron a “salir con las manos en alto”. Esto no mereció respuesta por parte de los guerrilleros, que optaron por comunicarse con quienes ya estaban en la Fábrica Militar. Al rato, llegaron en un camión los extremistas que habían copado la fábrica, tomándolos por sorpresa y dominándolos después de un tiroteo. Es aquí cuando muere el cabo Marcelino Cuello y los otros policías mencionados. Uno de los policías relató que “en seguida nos dominaron y nos tomaron prisioneros, aplicándonos culatazos y puntapiés, luego de lo cual nos encerraron en una habitación del motel, colocándonos boca abajo y con las manos sobre la cabeza”. Cerca de las dos de la mañana entró al motel quien parecía ser el jefe máximo y dijo a todos: “Cierren los ojos, no miren. El operativo ha terminado, después de esperar media hora podrán salir del motel”. En ese horario los guerrilleros se daban a la fuga con los vehículos robados en la fábrica. Cargaron en ellos a los extremistas que estaban en el motel y huyeron. Finalmente se dispersaron en diferentes direcciones, mientras en un camión llevaban el armamento
Se estima que robaron 120 fusiles FAL, dos ametralladoras Madsen, varias pistolas ametralladoras y explosivos diversos. Según testigos, todo el operativo extremista habría durado aproximadamente unas cinco horas desde su inicio. En los lugares que fueron tomados por los guerrilleros quedaron pintadas leyendas de la organización ilegal ERP. La planta militar fue visitada, a las cinco de la mañana, por el comandante del III Cuerpo de Ejército, general Ernesto Federico Della Croce, quien se interiorizó del hecho.  A primeras horas de la mañana, en la ciudad de Córdoba, en la avenida Colón al 2500, fue encontrado en una ambulancia el capitán Roberto García, herido de gravedad. Fue internado de inmediato en el Hospital Aeronáutico de dicha ciudad y operado de urgencia, ya que presentaba diez impactos de bala en el abdomen y otras lesiones (fracturas y contusiones en ambas piernas). De mi padre, a pesar del despliegue de las fuerzas policiales y militares en diversos operativos de búsqueda, nada se sabía. Como alguien dijo, “comenzaría esa madrugada del 11 de agosto de 1974 el peor de los cautiverios cometido a un militar argentino”.
Vista aérea de la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Villa María, Córdoba.

GENTILEZA :





No se ha podido encontrar la URL de especificaciones de gadget.

Comments