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1973 - 25 de septiembre -2012 . JOSE IGNACIO RUCCI, peronista, sindicalista ... ASESINADO POR MONTONEROS !!!

publicado a la‎(s)‎ 25 sept. 2012 18:57 por Julio Mendoza

Ceferino Reato: "Los asesinatos políticos son causas políticas"

Autor del libro “Operación Traviata. ¿Quién mató a Rucci? La verdadera historia”, Ceferino Reato es también periodista y editor jefe del diario Perfil. A un año de la publicación de su libro, se anima a mirar atrás y a recomponer el proceso de investigación que lo llevó a afirmar que Montoneros fue el ejecutor del sindicalista.

Por: Pilar Alvarez Masi


Son apenas pasadas las seis de la tarde y el partido Newell’s-Racing está en su apogeo. Una gran parte del sector masculino del 9no piso del edificio donde funciona la Editorial Perfil grita un gol y aplaude enérgico. Ceferino Reato, en un escritorio aparte, merienda. Le acaban de traer té y tostadas de pan negro con mermelada de naranja que le han dejado a un costado sobre la misma mesa donde reposan dos ejemplares de “Operación Traviata”, su último libro publicado por Sudamericana en 2008 y que ha sacado también una nueva edición ampliada. Lleva puesta una camisa celeste y una corbata verde y azul; en la mano izquierda no usa reloj, sino que éste descansa a su derecha junto a la computadora.

Mientras se sirve el té en una taza color blanco, va dejando poco a poco que José Ignacio Rucci, secretario general de la CGT asesinado en 1973, comience a inmiscuirse un martes a la tarde entre el aperitivo y un partido de fútbol.

“Los ’70 siempre me interesaron como década, como fragua de situaciones del presente. En el 2005 cuando volví del Brasil me di cuenta que en Argentina esta década se había puesto de moda pero con otro registro, ya no era como se trataban los ’70 desde el gobierno de Alfonsín, sino como se hacía desde el kirchnerismo. Empecé a leer la nueva producción y me pareció que siempre estaba leyendo el mismo libro, que era el de (Horacio) Verbitsky, ‘Ezeiza’”. Y es así, que negado a reproducir el “paradigma Verbitsky” decide escribir un libro que sea capaz de mirar la realidad desde otro lado. “Si bien no recordaba nada del asesinato de Rucci, me pareció que era una buena manera de entrarle a la década, de explicar 18 meses desde el 17 de noviembre del ’72 -primer regreso de Perón-, hasta el 1 de mayo de 1974, que es la ruptura definitiva con Montoneros”. Allí aparece la relación triangular que para Reato es fundamental a la hora de introducirse en estos años, “Perón, los líderes sindicales y Montoneros”, que luego, a la hora de llevar adelante la investigación se constituirá como hipótesis directriz al considerar que dentro de ese período es esta la relación que define el rumbo de la política.
“Para mí la política no puede verse en términos de traición, el amor, la pareja sí, pero la política es otra cosa, algo más serio, es básicamente una relación de fuerza que depende de determinados intereses y que se mueve en un contexto de tiempo y espacio”. Por lo tanto, para Reato, no es válida la explicación de que Perón uso a los Montoneros y después los traicionó, sino que considera esta relación como fuertemente política y cambiante a lo largo del tiempo desde ambas partes. “Al principio Perón era una persona que estaba en Madrid, que utilizaba todo lo que podía para erosionar a la dictadura de ese momento, y que uno de los elementos que usaba eran los movimientos armados, especialmente Montoneros”. Sin embargo, al ganar Cámpora las elecciones de marzo del ’73 es cuando las diferencias comienzan a aparecer, Perón quiere que se acoplen a la política mientras que ellos prefieren aprovechar el impulso para hacer la revolución socialista. “Esa hipótesis es para mí importante”.

“Que Montoneros era el culpable surgió rápido porque también fue una cuestión de descarte. La CIA, el único que seguía manteniendo que podía llegar a haber sido era el diputado Dante Gullo, pero después dijo que todos los caminos conducen a Montoneros. La AAA me parecía que no era por una cuestión de fechas, es para mí más una expresión de deseo de querer atribuirle todos los crímenes incómodos. Y Montoneros me surgió bastante rápido, por lo que oí de determinados jefes y porque leyendo los documentos de la época era bastante determinante”. Y a partir de allí es que comienza el proceso de búsqueda de fuentes que confirmen lo que la lógica ha puesto sobre la mesa. Aclara, “fue un error, pero en su época, bastante explicado”.

Mientras habla, juega con su anillo de casado, lo quita del dedo anular y vuelve a colocarlo. Lo hace una y otra vez, y sólo lo deja quieto para untar con mermelada la última tostada. “Que sea una investigación histórica te plantea el beneficio de que los hechos ya pasaron, Rucci ya murió, no lo vamos a resucitar, y los matadores son los que fueron, a lo sumo podrán seguir en las sombras, pero mucho no va a cambiar. Sí te ayuda mucho a separarte del tema”. Y mientras en ese mismo salón finaliza el partido, Reato comenta que también encarar este tipo de trabajos, tiene sus dificultades intrínsecas.

“No había ninguna investigación ni policial, ni judicial, ni periodística sobre ese hecho específico, la investigación judicial era muy pobre y el sumario policial también”. Este obstáculo desembocó en que las fuentes principales sean de carácter oral, “el tema ocurrió hace mucho tiempo, las personas se pierden, los recuerdos ya no son tan vivos, y además cuando uno mira hacia atrás siempre trata de acomodar un poco las versiones para, si uno es protagonista, quedar mejor parado de lo que estaba”. Trabajar con este tipo de fuentes, requiere un trabajo arduo de chequeo y contra-chequeo, de desgrabar prestando suma atención a los detalles y de realizar, por lo general, más de una entrevista a la misma persona.

 “Te quedan cabos sueltos, que cuando pasás a limpio te das cuenta que ciertas cosas no pueden ser”, explica Reato. Sin embargo, los riesgos están siempre presentes, y la versión ampliada también es corregida desde el momento en que hubo un dato falso brindado por una fuente que no permitió dar su nombre y apellido, “quería aclarar un error del libro que era una dirección, la del cuartel general donde se reunía el grupo que planificó y ejecutó el atentado”. Esta nueva versión tiene también detalles del juicio, dado que la publicación en 2008 de la investigación desembocó en la reapertura de la causa judicial e incluso en el llamado a Ceferino Reato a declarar como testigo.

Que el hecho haya sido un gran error por parte de Montoneros constituyó también otra dificultad. “No es que ellos estén esperándote para contártelo, no es como el asesinato de Aramburu. Nadie hoy puede defender eso, y por lo tanto no tenés ni a Firmenich,ni a Perdía, ni a quienes fueron parte del hecho, esperándote para contártelo”.

“La familia tiene un interés, y es que se haga justicia. Yo lo comprendo, pero no es el mío, que es sólo periodístico. La derecha, especialmente los que defienden a los militares presos por las violaciones a los derechos humanos, tomaron el libro como una demostración de que también los guerrilleros habían cometido delitos atroces considerando que eran de lesa humanidad. El gobierno, el kirchnerismo y los sectores más de la izquierda, lo tomaron con el temor de que este caso sirviera para reconocer lo que se llama la “teoría de los dos demonios”. Cada uno lo tomó de acuerdo a sus intereses”, analiza Reato al tener en cuenta la repercusión que tuvo el libro desde que salió a la venta en septiembre del año pasado. Muchas fueron las notas periodísticas, desde diferentes medios, que cubrieron también la salida de esta investigación a la que Joaquín Morales Solá calificó como compilada en “un libro conmovedor como descripción de una época amarga, escrito con el estilo de una novela y el ritmo del vértigo”, destacando también la labor periodística de Reato dado que “quizás sea impolítico ahora investigar el crimen de José Ignacio Rucci en tiempos en que no se habla de los asesinatos de la organización Montoneros”.
Muchos fueron también los análisis y las interpretaciones que juzgaron al libro como un mero medio para perjudicar al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Reato, mientras forma con la mano izquierda un montoncito con las migas de pan, comenta que “al discurso del kirchnerismo no lo beneficia, porque como todo discurso político está centrado en un pasado y en una visión de los ’70 en donde hay un grupo que parece sin pecado concebido, y el libro muestra que estos jóvenes no eran tan angelicales, sino que eran capaces de matar a una persona, en democracia, en llevar a cabo un asesinato planificado durante cuatro meses, de un peronista como ellos”. Sin embargo, no tarda en aclarar que evidentemente el otro grupo tampoco era “un coro de ángeles” y que no es en sí el libro el que perjudica al discurso del gobierno, sino la realidad en sí, “no son los libros, son las acciones de ellos”.

Antes de seguir, se acomoda los anteojos Calvin Klein de marco blanco y piensa. Vuelve a jugar con el anillo. “Al iniciarte en la profesión, y procurando no pelearte con la gente que puede llegar a darte trabajo, elegís temas que estén dentro del paradigma más instalado. Cuando te dedicás a los ’70 vas a tratar de escribir sobre el terrorismo de estado, que es un tema que no te va a traer ningún problema. No vas a descubrir mucho, pero vas a contribuir al conocimiento acumulado sobre la dictadura. Eso está políticamente correcto. En cambio, si tomás un hecho de Montoneros o del ERP, por ejemplo, el copamiento de Azul, da un poco de miedo qué puedan decir”. De allí surge lo “políticamente incorrecto”, esta definición que no sólo utilizó Morales Solá, sino que también el propio Reato apropió a la hora de escribir la introducción al libro para explicarles a sus lectores por qué Rucci, por qué ese asesinato, por qué esa causa judicial aún sin resolver.

Y como una reacción hasta inesperada por el propio autor, que comenzó la investigación casi como un divertimento y recién una vez finalizada pensó en publicar, el año pasado se reabrió la causa judicial que investigaba el crimen del sindicalista. Sus familiares, especialmente Claudia y Aníbal Rucci, sus hijos, fueron tapas de varios matutinos. “Los asesinatos políticos, como fue el de Rucci, son causas políticas, dependen de la percepción que tengan los jueces dependiendo del momento político. En el caso Rucci, creo que si el kirchnerismo se debilita mucho, va a avanzar, pero dependerá mucho de la presión que hagan los sindicatos y la opinión pública”. En octubre de 2008, Reato fue llamado a declarar, se amparó en el artículo 43 de la Constitución Nacional en donde se explicita el secreto profesional para las fuentes periodísticas. “Creo que es un caso que puede resolverse, aunque va a estar en stand-by”, afirmó.


Dedicado en este momento a su trabajo en el diario Perfil y en su tiempo libre a una investigación sobre el gobierno de Isabel Perón (“quise salir de los ’70 pero se ve que no pude”), Reato no duda en destacar la importancia del periodismo de investigación “sobre todo para los ciudadanos” y de retomar, no la pretendida objetividad, sino “la honestidad, tratar de hacer periodismo y no intervenir en la realidad, no hacer política”. No deja, sin embargo, de destacar los aspectos, a su modo de ver, indispensables para hacer un correcto trabajo de investigación, como “tener un tema de relevancia social”, del cual el periodista pueda mantener cierta distancia y sobre todo, un abanico importante de fuentes que permitan contrastarse entre sí. Pero el fantasma de los obstáculos sigue rondado porque “siempre hay sectores establecidos que no quieren que se llegue a la parte de verdad. Lo fundamental es tener claro para quien uno trabaja, y, por lo tanto, escribir siempre para el lector, que espera dos cosas, entretenimiento e información. Creo que la actividad periodística está presente en todas las secciones”.

Hace ya un rato que terminó el partido. Al escritorio le acercaron unas hojas que dejó sobre el monitor de la computadora que está prendida y anclada en Yahoo. Sin embargo, ya casi es la hora de cierre, Perfil comienza a dar por acabado el día martes, todavía lejano a la edición del sábado. Ya no están más los ejemplares de “Operación Traviata” sobre la mesa, seguramente, no en mucho tiempo, venga Isabel Perón a ocupar el lugar de privilegio que tuvo esta tarde quien fuera el máximo alfil de su marido en el sindicalismo, José Ignacio Rucci, asesinado, según la investigación periodística, por la organización Montoneros el 25 de septiembre de 1973.
Fotografía: gentileza de Ceferino Reato.


FUENTE :
http://nomepidasquenotemienta.blogspot.com.ar/2010/02/ceferino-reato-los-asesinatos-politicos.html






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