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DECADA DEL 70 . Recuerdos del Derribamiento de un Hèrcules en Tucumàn

publicado a la‎(s)‎ 7 oct. 2012 16:20 por Julio Mendoza
28 de agosto de 1975. : Aniversario del Derribamiento de un Hèrcules en Tucumàn (Cuna y Sepulcro de la subversiòn)
 
El 28 de agosto de 1975, el avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina, matrícula TC-62 fue derribado a las 13.05 horas por una bomba (160 kg. de explosivos) colocada y hecha estallar por control remoto, en plena carrera de despegue, aprovechando un desagüe que pasaba por debajo de la pista de aterrizaje del Aeropuerto de Tucumán “Teniente Matienzo”.

La magnitud de la explosión dejó un cráter en el cemento de 12 metros de diámetro por 2 metros de profundidad. El terrible atentado fue adjudicado al grupo Montoneros. En el avión se trasladaban 114 efectivos de la Gendarmería Nacional, con destino a la Provincia de San Juan, de los cuales, seis fallecieron y más de 60 resultaron heridos, nueve de ellos de gravedad.

Esta operación realizada por el Ejército Montonero se llevó a cabo con una gran precisión, pero la pericia de la tripulación permitió evitar que este atentado criminal alcanzara proyecciones de catástrofe, salvando las vidas de más de un centenar de gendarmes que se encontraban a bordo y el consecuente desastre que podría haberse ocasionado si se precipitaba sobre el Barrio Obrero situado a continuación de la cabecera de pista de dicho Aeródromo.

El aparato se destrozó al caer a tierra y quedó envuelto en llamas, explotando con impresionante violencia. Toda esta situación produjo escenas de pánico entre los habitantes de la zona próxima al Barrio San Cayetano.

Los restos del avión quedaron esparcidos en un radio de aproximadamente 300 metros, mientras que el grueso de la estructura se incendió a un costado de la pista envuelto en llamas y en medio de una columna de humo negro visible a gran distancia del lugar. Las tareas de rescate se hicieron muy difíciles para los bomberos que estaban atacando el fuego, debido a las explosiones posteriores, causadas por los tanques auxiliares de combustible y los pertrechos militares que se transportaban a bordo.

Uno de los sobrevivientes de este terrible atentado Alberto M. nos relataba lo siguiente: “Conocí a todos (los fallecidos), pero especialmente a uno de ellos Evaristo Gómez. Era un gendarme de la provincia de San Juan que prestaba servicios en la Sección Calingasta en San Juan. El un día, me manifiesta sus deseos de dejar Gendarmería para continuar una carrera deportiva como jugador de fútbol en la Liga Sanjuanina de Fútbol. Tengo una charla con él y le hago ver la posibilidad en Gendarmería de una carrera con mayor solidez, que era lo más conveniente para su futuro y le doy un tiempo razonable para que él piense. A las 24 horas se presenta y me dice que seguirá en Gendarmería. El integró ese equipo que va a Tucumán y en el atentado cuando el avión ya había caído, comenzamos a salir por las aberturas en llamas que se habían producido, y él queda atascado en una abertura, como era muy corpulento con la mitad del cuerpo afuera, agitando su brazo y pidiendo auxilio, pero era prácticamente imposible acercarse a 10 o 15 metros, él murió y eso me impactó muchísimo“.


Las vidas que se pudieron salvar fueron acciones heróicas por parte de los bomberos, la gente del lugar, como así también los tripulantes del Hércules y gendarmes que habían podido salir de ese infierno y volvieron a rescatar a los que quedaron atrapados entre los restos del avión, que terminó totalmente destruído.

En esta acción valerosa pereció por asfixia el gendarme Raúl Cuello, quien salió ileso del avión y entró repetidas veces, salvando valiosas vidas, hasta quedar atrapado por las llamas en el que sería su último intento, dando un ejemplo de valor y coraje llevados hasta el supremo sacrificio.

También fallecieron asesinados en este atentado, los gendarmes:
Evaristo Gómez
Juan Argentino Luna
Marcelo Godoy
Pedro Yánez
Juan Riveros
Raúl Cuello.
 
 
Esta fotografía muestra a gendarmes sanjuaninos antes de subir al avión Hércules DC-130TC62, en Tucumán. Este avión sufriría un grave atentado que terminó con la vida de seis gendarmes. Todo ocurrió el 28 de agosto de 1975, aproximadamente a las 13.05, en el aeropuerto Benjamín Matienzo de Tucumán. En momentos en que carreteaba un Hércules D C-130TC62, explotó una bomba colocada debajo de un desagüe. Fue tan fuerte la explosión que en la pista quedó un cráter de 12 metros de diámetros por dos de profundidad. En el avión viajaban 114 efectivos de Gendarmería Nacional, que habían participado del operativo Independencia. Viajaban con destino a San Juan. El aparato se destrozó al caer a tierra y quedó envuelto en llamas. Sus restos quedaron esparcidos en un radio de 300 metros. Ese mismo día murieron seis gendarmes y 23 quedaron heridos, 9 de ellos de gravedad
 
 
El aparato se destrozó al caer a tierra y quedó envuelto en llamas, explotando con impresionante violencia. Toda esta situación produjo escenas de pánico entre los habitantes de la zona próxima al Barrio San Cayetano. Los restos del avión quedaron esparcidos en un radio de aproximadamente 300 metros, mientras que el grueso de la estructura se incendió a un costado de la pista envuelto en llamas y en medio de una columna de humo negro visible a gran distancia del lugar.
 
 
El Gendarme Raúl CUELLO, quien salió ileso del avión y entró repetidas veces, salvando valiosas vidas, hasta quedar atrapado por las llamas en el que sería su último intento, dando un ejemplo de valor y coraje llevados hasta el supremo sacrificio
 
 
 


EL NOMBRE DE HERCULES

Hércules, el nombre de un Titán en Grecia,
Hijo de un Dios, y de ínfulas bravías,
Fue el que alguien en épocas postreras,
Pensó que un avión de carga merecía

Hércules, pues, aterrizó una tarde,
Apenas pasado el mediodía,
Eficiente, sereno, sin alardes,
Un trabajo más a su porfía.

Estalló el silencio y al instante,
Sintió que la vida se le iba,
Destrozado en una parte y en la otra,
El fuego, voraz lo consumía.

Buscó a quien entregar el testimonio,
Sus doce trabajos se perdían,
Clamó al Olimpo y éste diligente,
¡¡Mandó dos criollos de Gendarmería!!

Titanes Gauchos de la edad guerrera,
De ideas claras y de acción precisa,
Generosos varones con su sangre,
Porque sí y me las aguanto, su divisa.

Simplemente valientes,
Asumiendo la mística hidalguía
Y el sentido de lo trascendente
De las viejas órdenes de caballería.

Al portal dorado de la muerte heroica,
Lo cruzaron al paso sin sentirlo
Audaces, feroces, desmedidos
Orgullosos de su laya y de su sino

MARTIN MIGUEL DE GUEMES, DE A CABALLO LOS RECIBE .

Es su norma,
Son los suyos, de su raza.
Aunque sabe les pregunta¿ Cómo fue?
¡! A lo varón, mi General, de que otra forma ¡!

MARTIN MIGUEL DE GUEMES, SE APEA Y LOS ABRAZA

Dos ángeles Gauchos les acercan,
A uno un alazán al otro un tordillo.
Montan. Al galope e insolentes
¡! Atropellan la Eternidad tras su caudillo¡!


Luis Daniel de Urquiza
My(r)VGM






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