Década del 70‎ > ‎

Fue un 6 de diciembre de 1977, un día tan anónimo para la Historia como la muerte de este chiquito inaprensible, desaparecido de la vida y varias mas .

publicado a la‎(s)‎ 19 feb. 2013 5:25 por Julio Mendoza
06.12.1977. Monte Chingolo - Prov. de Buenos Aires.

Un auto se detiene frente a una sucursal del Banco de la Provincia. La terrorista Estela Inés Oesterheld ('Marcela') se asoma por la ventana con una metralleta y dispara una ráfaga al Cabo 1º Herculano Ojeda, de custodia en la puerta. Luego baja, le roba la pistola y la UZI, derrama una lata de nafta sobre el cuerpo y le prende fuego ante las miradas horrorizadas de los peatones; entre ellos, una señora con su hijito de 3 años comprando un helado en un kiosko. La terrorista sube al coche conducido por su marido y montonero Raúl Oscar Mórtola ('el vasco') y dispara otra ráfaga que hiere a dos peatones y mata al niño con un balazo en el estómago.

En la Argentina de los setenta cosas de este tipo sucedían a diario.

Un chiquito de tres años todavía con el helado en la mano; su madre dando alaridos; el cuerpo del policía, aún vivo, ardiendo. Mucha gente cuerpo a tierra y dos peatones gravemente heridos: Ramón Echeverría y Carlos Ravazzani. El chiquito asesinado se llamaba Juan Eduardo Barrios. Su padre era un obrero metalúrgico que después de trabajar en la fábrica hacía changas para aumentar el salario. Juancito era el único hijo, y el mundo se les vino encima sin que ninguna Asociación derecho-humanista les visitara. Juancito era un daño colateral de la justa lucha armada por el socialismo.

Uno más entre cientos de muertos y heridos anónimos que la Historia políticamente correcta no incluye en su Memoria.

Resulta sarcástico, una broma macabra ilustradora de la profunda inmoralidad y cinismo de la izquierda, que la Liga Argentina por los Derechos del Hombre fuera un aparato del ¡Partido Comunista! Fundada, para mayor surrealismo, en 1937, el año del Gran Terror stalinista en la URSS.

El atentado lo reivindicó Montoneros. Seguramente, esa noche la 'guerrillera' durmió satisfecha por haber cumplido con su deber revolucionario. Hasta puede que la hayan ascendido por ejecutar a un enemigo y 'recuperar armas para el pueblo'.
"Lástima lo del pibito... pero así es la guerra ¿viste?"

Fue un 6 de diciembre de 1977, un día tan anónimo para la Historia como la muerte de este chiquito inaprensible, desaparecido de la vida. Porque no pudo Ser, no dejó una biografía, ni un nombre en los listados de la infame Conadep. Sólo un rostro que la mala calidad de la fotografía torna fantasmagórico.
Juan Eduardo Barrios: ¡Ni Olvido ni Perdón!  Por: Jorge Fernández Zicavo  06.12.1977. Monte Chingolo - Prov. de Buenos Aires. Un auto se detiene frente a una sucursal del Banco de la Provincia. La terrorista Estela Inés Oesterheld ('Marcela') se asoma por la ventana con una metralleta y dispara una ráfaga al Cabo 1º Herculano Ojeda, de custodia en la puerta. Luego baja, le roba la pistola y la UZI, derrama una lata de nafta sobre el cuerpo y le prende fuego ante las miradas horrorizadas de los peatones; entre ellos, una señora con su hijito de 3 años comprando un helado en un kiosko. La terrorista sube al coche conducido por su marido y montonero Raúl Oscar Mórtola ('el vasco') y dispara otra ráfaga que hiere a dos peatones y mata al niño con un balazo en el estómago.  En la Argentina de los setenta cosas de este tipo sucedían a diario. Un chiquito de tres años todavía con el helado en la mano; su madre dando alaridos; el cuerpo del policía, aún vivo, ardiendo. Mucha gente cuerpo a tierra y dos peatones gravemente heridos: Ramón Echeverría y Carlos Ravazzani. El chiquito asesinado se llamaba Juan Eduardo Barrios. Su padre era un obrero metalúrgico que después de trabajar en la fábrica hacía changas para aumentar el salario. Juancito era el único hijo, y el mundo se les vino encima sin que ninguna Asociación derecho-humanista les visitara. Juancito era un daño colateral de la justa lucha armada por el socialismo. Uno más entre cientos de muertos y heridos anónimos que la Historia políticamente correcta no incluye en su Memoria. Resulta sarcástico, una broma macabra ilustradora de la profunda inmoralidad y cinismo de la izquierda, que la Liga Argentina por los Derechos del Hombre fuera un aparato del ¡Partido Comunista! Fundada, para mayor surrealismo, en 1937, el año del Gran Terror stalinista en la URSS.  El atentado lo reivindicó Montoneros. Seguramente, esa noche la 'guerrillera' durmió satisfecha por haber cumplido con su deber revolucionario. Hasta puede que la hayan ascendido por ejecutar a un enemigo y 'recuperar armas para el pueblo'. "Lástima lo del pibito... pero así es la guerra ¿viste?"  Fue un 6 de diciembre de 1977, un día tan anónimo para la Historia como la muerte de este chiquito inaprensible, desaparecido de la vida. Porque no pudo Ser, no dejó una biografía, ni un nombre en los listados de la infame Conadep. Sólo un rostro que la mala calidad de la fotografía torna fantasmagórico.


Juan Eduardo Barrios: ¡Ni Olvido ni Perdón!

Por: Jorge Fernández Zicavo

Material provisto por :


Horacio Ricciardelli






No se ha podido encontrar la URL de especificaciones de gadget.

Comments