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Humberto Antonio Viola junto a su hija ,asesinados en San Miguel de Tucumán

publicado a la‎(s)‎ 21 oct. 2012 5:39 por Julio Mendoza

Humberto Antonio Viola asesinado en San Miguel de Tucumán, fue un militar perteneciente al Ejército Argentino, que el  1º de diciembre de 1974 fue asesinado por la organización guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), junto con su pequeña hija María Cristina.
 
 
 
 
El Capitán Humberto Antonio Viola estaba destacado en la provincia de Tucumán donde se desempeñaba en inteligencia bajo las órdenes del General Luciano Benjamín Menéndez.
 
Humberto Antonio Viola fue atacado cuando conducía su automóvil junto con su esposa María Cristina Picón y sus dos pequeñas hijas María Cristina de 3 años y María Fernanda de 5 años, en el momento de llegar a la casa de sus padres. Su hija María Cristina también fue asesinada en tanto que su hija María Fernanda resultó gravemente herida.
 
 
 
En el parte de guerra de la Compañía de Monte Ramón Rosa Jimenez del ERP, que ejecutó el atentado, se describen los hechos de esta manera:
 
A las 13.13 se acerca el objetivo. Se marca la señal y se retira el compañero. Se aproximan el auto operativo y el de apoyo separados 50 a 60 metros ; queda el de apoyo semicruzado en la calle cortando el tráfico y apoyando a los compañeros. El automóvil operativo se aproxima hasta la misma altura que el objetivo – el auto y sus ocupantes - quedando medio auto adelantado. Siempre en los chequeos el sujeto descendía, en esta oportunidad la que descendió fue la esposa, quedando él al volante a la espera, seguramente para guardar el auto en el garaje. Al frenar el automóvil operativo disparan el primer escopetazo que da en el parante delantero izquierdo del parabrisas, el sujeto se agacha en ese momento y los balines dan de rebote sobre la hija de tres años que estaba atrás. El compañero de la ametralladora desciende y metiendo el arma por la ventanilla, dispara una ráfaga corta (4) tiros que dan en el sujeto que alcanza a descender, la ametralladora se traba, pero los disparos le dan a la altura de la base del pulmón izquierdo desde atrás, se adelanta mas y dispara con su pistola y remata al Capitán con un tiro en la cabeza y retoma el auto, mientras que el camarada de apoyo dispara a quema ropa con su ametralladora, hiriendo a la hija de 5 años que corre escapando hacia delante. Ejecutada la operación, la retirada se cumple correctamente. El abandono de los autos se realizó según lo planificado, lo mismo que la retirada de los compañeros.
 
 
 
 
 
DOCUMENTACION SECUESTRADA A LA BANDA MARXISTA “ERP”
 
Ejecución de oficialidad enemiga u Compañía. De MONTE R.R.G. Fecha: 1/12/74.
 
 
 
        “Habiendo aprobado la realización de la acción Santiago y Sergio se trasladaron a la ciudad. Días antes se había enviado a Servicios una nota donde se pedía alojamiento para cinco combatientes, una casa para concentración y revisión de armamento y berretín para transportarlas, que desde allí garantizamos la llegada de armamento a la ciudad y que ellos debían tomarlo. A la llegada de los compañeros, Santiago y Sergio no tenían nada preparado, debiendo el compañero Sergio dar vuelta 3 horas por la ciudad, antes que lo ubicaran en un lugar que no era el mejor.
 
        Ese día Santiago activó la búsqueda de más casas, garaje, para garantizar tener automóvil, etc. Al día siguiente llegó Oscar y Lin con armas y no había nada todavía. Las armas fueron a parar a la pensión donde paraba un compañero que casualmente lo encontró a Oscar en la calle. Oscar va a parar junto a Sergio y Lin va sólo a otra casa.
 
Como personal teníamos a Raúl que salía de convalecencia, lo mismo que Miguel que estaban listos. Roque que bajó por cuestiones familiares y estaba en la ciudad y personal de servicios.
 
        “Pechando” se consiguieron las armas, salvo el garaje que al final condicionó la acción. La acción comenzó con los distintos grupos de la siguiente manera:
 
        “A las 09.30 concentración de armas y compañeros en el lugar donde se retuvieron a los taxistas, Raúl, Roque e Isidoro.
 
        “A las 10.00 cita de encuentro de los compañeros que llevaban los autos.
 
        “A las 10.30 levante de taxis. 1) Sergio y Lin; 2) Oscar y Miguel entregaron a los taxistas a horario y levantaron las armas, tuvieron que aguantar cerca de una hora antes de la acción, ya que el tiempo se calculó con holgura.
 
        “A las 12.15 se colocó a Mariano (Servicios) en el lugar para señalar el paso y llegada del objetivo.
 
        “A las 12.15 se colocaron los autos en posición de espera.
 
        “A las 13.13 Se acerca el objetivo. Se marca la señal y se retira el compañero. Se aproximan al auto operativo y el de apoyo separados 50 a 60 metros ; queda el de apoyo semicruzado en la calle cortando el tráfico y apoyando a los compañeros.
 
        El automóvil operativo se aproxima hasta la misma altura que el objetivo, quedando medio auto adelantado.
 
        Situación extraordinaria. Siempre en los chequeos el sujeto descendía, en esta oportunidad la que descendió fue la esposa, quedando Èl al volante a la espera para guardar el auto en el garaje.
 
        Al frenar el automóvil operativo disparan el primer escopetazo que da en el parante delantero izquierdo del parabrisas, el sujeto se agacha en ese momento y los balines dan de rebote a la pibita de tres años que estaba atrás.
 
        El compañero de la ametralladora desciende y metiendo el arma por la ventanilla, dispara una ráfaga corta (4) tiros que dan en el sujeto que igualmente desciende, la ametralladora se traba, los disparos le dan a la altura de la base del pulmón izquierdo desde atrás.
 
        Al bajarse del auto disparan el segundo escopetazo que pasa sobre el sujeto - tiro rasante a la altura del capot - sujeto agachado.
 
        El sujeto corre hacia la calle San Lorenzo. El compañero de la ametralladora dispara con pistola 1 tiro, era, adelanta y dispara otro que frena al sujeto. Mientras ha descendido el compañero de escopeta y el auto se corrió unos diez metros para adelante, el auto de apoyo se aproxima lentamente.
 
        El compañero ametralladorista remata con un tiro en la cabeza, retoma el auto; inmediatamente el compañero de la escopeta le dispara a quemarropa un escopetazo y otro tiro de gracia con en revólver 38.
 
        El compañero que maneja el auto de apoyo observa en ese momento que la hija de cinco años corre hacia delante a la altura del automóvil.
 
        OBSERVACIONES:
 
        Las heridas de la hija de cinco años no hallan explicación, salió de rebote en los disparos de gracia. Las de la menor, son las del primer escopetazo que se disparó, desviadas al atravesar la chapa.
 
        Luego de la ejecución, la retirada se cumple correctamente. Al entregar las armas por descuido el compañero de los servicios no espera el desarme del Fal del automóvil de apoyo, debiendo los compañeros esconderlos entre los yuyos. Se recupera al día siguiente. El abandono de los autos se realizó según lo planificado, lo mismo que la retirada de los compañeros.
 
        Los compañeros que retuvieron a los taxistas, los largaron a las 14.00 horas según lo planificado
 
        Las armas entraron al...... sin problemas. Sgo. (Santiago?) planificó y coordinó, no intervino.
 
        SÍNTESIS NUMÉRICA:
 
        Compañeros Participantes: 11
 
Coordinación 1 Santiago.
Grupo Operativo 3 Sergio, Isidoro y Lin.
Grupo Apoyo 2 Oscar y Miguel.
Grupo retención 2 Raúl y Roque.
Observación 1 Mariano.
Pase de armas 2 Federico y otro.
 
        ARMAMENTO POR GRUPO:
 
Grupo Operativo 1 Fal - 1 escopeta - 1 metralleta.
1 Pistola Browing.
1 Pistola Ballester 11.25.
1 Revólver 38.
3 Granadas.
Grupo apoyo 1 Fal.
1 Pistola Colt 11.25.
1 Revólver 38.
2 Granadas.
Grupo retención 1 Pistola 9 mm .
1 Pistola 11.25.
Demás grupos Sin armas.
 
        Por olvido de detonantes quedaron si participación 5 granadas POI. Responsable Isidoro.
 
 
 
 
CARTA DE LA ESPOSA DEL CAPITAN VIOLA AL ACTUAL JEFE DEL EJÉRCITO
 
Yerba Buena, Tucumán, 15 de Noviembre de 2006
 
Al Jefe del Estado Mayor General del Ejército
 
Tte Grl. D. Roberto Fernando Bendini
 
PRESENTE
 
Cuando el 10 de diciembre de 1974 - en plena vigencia de un gobierno constitucional - la delincuencia terrorista se llevaba de un zarpazo traicionero, cruel e inhumano las vidas de mi esposo, My (pm) Humberto Antonio Viola y de mi hijita María Cristina, de tan solo tres años, la Patria se cobraba, ahí, en el campo de batalla de una sucia guerra iniciada por ideólogos del terror, una de las facturas más perversas de la historia de la llamada “Década del 70″.
 
Fueron dos vidas que, por lo cobarde y cruento del atentado, marcaron a fuego el triste pasado de nuestra nación. Este hecho fue mucho más allá que los secuestros, que los atentados, que los crímenes, que la pesadilla que ya había desatado la delincuencia subversiva en el país.
 
De ahí en adelante, el asesinato de mis dos seres queridos fue un símbolo para toda la ciudadanía de bien, para toda la ciudadanía que a partir de entonces supo a que debía atenerse, que clase de lucha tenía que enfrentar.
 
En lo personal, tuve que asumir con fortaleza y toda la ayuda de Dios, el difícil oficio de vivir.
 
Sin embargo, ¡ La Patria se Salvó!
 
Cómo no salvarse si desde el Cielo había un SOLDADO, sí, así, con mayúsculas, custodiándola. Un soldado que ofrendó su vida luchando por defender no solo a nuestra familia que estaba siendo diezmada por las balas asesinas, sino también por su país, por su gente, por su tierra.
 
Cómo no salvarse sí en el Cielo había un ANGEL más en el Ejército de Díos, María Cristina, que la protegía, que nos amparaba, que nos bendecía con sus manitas inocentes y que, seguramente, por ser tan pequeña, ÉL le concedía todo aquello por lo cual intercedía.
 
Desde aquel fatídico 1º de diciembre, todos los años, indefectiblemente y sin tener en cuenta las condiciones c1imáticas, la Institución que hoy Ud. dirige, llevó a cabo los actos en homenaje a este soldado de la Patria y a su hijita, que entregaron sus vidas en aras de una Argentina Libre de toda ideología foránea y contraria al sentir cristiano que siempre caracterizó a nuestro pueblo profundamente católico.
 
En el último homenaje, realizado el 1º de diciembre de 2005 en el Cementerio de Yerba Buena, Provincia de Tucumán, fue notable la diferencia que observé respecto de los homenajes de años anteriores. ¡Con que liviandad y ligereza se “homenajeó.” a los caídos!
 
No me queda duda alguna que fue .el resultado de órdenes superiores.
 
Como tampoco me quedan dudas que por la misma razón los oficiales y suboficiales que asistieron al acto fueron vestidos de civil SIN UNIFORMES. ¡Que tamaño irrespeto!
 
En la página web del Sitio Oficial del Ejercito Argentino la propia Institución, en In Memorian, reza textualmente
 
“El Ejército rinde su más sentido y profundo homenaje a los caídos en las luchas internas de las décadas del 70 y 80. Lo hace para mantener vivo el recuerdo de los oficiales, suboficiales y soldados que ofrendaron lo más valioso que un ser humano puede dar: su propia vida. Su memoria permite valorar las irreparables pérdidas sufridas durante esos años de enfrentamientos fratricidas”.
 
¡Que distancia abismal separa tan hondas y sentidas palabras con las mezquinas actitudes asumidas en los homenajes!
 
Me .pregunto: Porque? Cual es la razón, si existe alguna, que pueda yo entender? Dónde quedaron los profundos valores inculcados en El Palomar, sede del glorioso Colegio Militar de la Nación? O es que acaso el My (pm) Humberto Antonio Viola, caído en defensa de los intereses de la Patria no tiene ganado el derecho de ser homenajeado con Honor y Dignidad?
 
O es que solamente gozan de tan alto privilegio por parte del Ejército los subversivos muertos, como quedó plasmado en el acto llevado a cabo en el Instituto Dámaso Centeno, dependiente de esa Institución, para recordar a “desaparecidos” en los años 70, llegándose, inclusive, a colocar una placa en memoria y homenaje a terroristas?
 
Pero no podrá Ud. explicarme lo inexplicable. Es por todo ello el profundo sentimiento de decepción que me invade y me provocan estas espurias situaciones.
 
Atento al supuesto de que esa Fuerza Ejército haya previsto la ejecución de algún tipo de acto:
 
SOLICITO A UD. Y POR SU INTERMEDIO A SUS SUBALTERNOS QUE SE ABSTENGAN DE REALIZAR ANTE LA TUMBA DE MIS MUERTOS QUERIDOS NINGÚN HOMENAJE INSTITUCIONAL.
 
Humberto y Maria Cristina merecen, en un homenaje, el más Grande Respeto No permitiré que nadie que carezca de valor para hacerse cargo de sus acciones, ni siquiera pise la tierra donde yacen dos Grandes de Espíritu y Moral.
 
Atentamente.
 
Maria Cristina Picón
 
 
 
Las siguientes notas fueron publicadas en el sitio PERIODISMO DE VERDAD (http://www.periodismodeverdad.com.ar)
 
 Conmovedoras declaraciones de la viuda del Capitán Viola

El viernes 1º de diciembre, se cumplirán 32 años del brutal asesinato del capitán Humberto Viola y de su hijita María Cristina de apenas 3 años. Ese día, Tucumán se estremeció y nadie de quienes hayan vivido en ese tiempo en la provincia, podrá olvidar el estampido de las metralletas, los gritos desgarradores de toda una familia que quedaba destruida, el ulular de las sirenas, el llanto desconsolado de una madre embarazada de 5 meses que miraba paralizada de horror esta escena. Un grupo terrorista había acribillado a balazos al esposo y a las dos pequeñas hijas de Maby. María Fernanda, de 5 años, quedó gravemente herida. Su marido y la más chiquita y, murieron sin tener derecho a defenderse. Fue uno de los casos más cobardes y bestiales cometido por un grupo guerrillero, del cuál, seguramente, ningún tucumano ni argentino de bien, podrá olvidarse jamás. Sólo Dios sabe cuánto luchó Maby, su viuda, por reponerse y salvar a sus hijas, Fernanda estuvo casi un año internada y Luciana que sufría en la panza de su madre, nació en abril sin papá. Pero en esta Argentina en la que hay cosas que realmente son INEXPLICABLES, el juez federal Jorge Parache, liberó al asesino por “buena conducta” cuando hacían trece años del asesinato. ¿Y los Derechos Humanos dónde estaban? Quizás aplaudiendo la injusticia, o siendo cómplices. Interpreten lo que les parezca porque para los guerrilleros, vale todo, pero nadie pensó en ellas ni en los familiares de las víctimas de la subversión.
(*) Por Luz García Hamilton
El fallo del juez Parache
El 1º de diciembre de 1974 recuerda Maby, mataron a su marido y a su hija y le partieron la vida en un ataque irracional y cobarde.

El 3 de octubre de 1983, es decir, 13 años después, se entera según cuenta por “ la Gaceta ”, que el Juez Parache había ordenado la libertad de un preso condenado a cadena perpetua. Se trataba de Fermín Núñez, dice Maby, quién asesinó delante de ella a su marido y a su hija. La noticia me llenó de espanto, de asombro, pero no de odio.

"Esa misma tarde me apersoné en el juzgado para pedirle al Juez seguridad para mis hijas María Fernanda y Luciana, sobrevivientes, junto conmigo, del atentado guerrillero y le dije que si algo nos pasaba lo haría responsable." El miedo me invadía, cuenta conmovida, no fui a cuestionar su fallo sino a expresarle mi lacerante sentir.

"Estábamos en su despacho él y yo, recuerda, cuando me dijo que luego de meditarlo largamente, sintió que el preso era correcto, que mantenía su celda limpia y que leía la Biblia , dice Maby sin poder creer." Durante 18 años me callé, aclara la señora Picón, y me toca hablar ahora, en un momento difícil para el Juez Parache que está siendo investigado por el Concejo de la Magistratura de la Nación , nos dice.

Doctor Parache, concluye Maby, quizá ahora usted entienda porque sólo creo en la Justicia Divina.
Hacía mucho tiempo que quería entrevistar a Maby Picón, la viuda del Capitán Viola, pero un profundo respeto a su dolor, me impedía intentar entrar en su intimidad. La recordaba por fotos, con su panza de 5 meses y su llanto desconsolado y también porque cuando nació el menor de mis hermanos, su otra hija, María Fernanda, con la cabeza toda vendada, estaba internada en el mismo Sanatorio y recorría las habitaciones conociendo a los bebés….a todos los que la veíamos, se nos estremecía el corazón.

Pasaron 32 años, pero puedo asegurar que nadie se olvidó de ellos pese al bajísimo perfil que la familia mantuvo siempre, a la prudencia con la que se manejaron, a la fortaleza con la que crecieron y que según ella misma dice “se la mandaron del cielo”.

Cuando leí la carta que la viuda del Capitán Viola le mandó al General Bendini - ¿Bendini? Me dice con cierta ironía…más bien “VENDINI” diría yo, dice sin disimular su dolor - no sólo creció mi admiración por ella y por su coraje, sino que me decidí a entrevistarla sin demasiadas expectativas de poder lograrlo. Seguro, era una mujer digna de conocer con y mucho por decir pero que cultivó el perfil bajo e hizo del dolor inmenso, un homenaje a sus muertos.

Sorpresivamente, Maby - así la conocen a María Cristina Picón – me recibió amablemente y sentí que no sólo me abría las puertas de su casa sino también las de su corazón. De entrada me conquistó y a medida que conversábamos, me deslumbró por su garra, por su desasosiego, pero también por querer transmitir que no siente odios ni rencores.

Menuda, rubia, con una sonrisa triste y una fuerza admirable, tiene tatuada en su mano, dos alas, las de su “ángelito”. Habla con sinceridad, se emociona, un nudo en la garganta hace que a cada rato respire profundo, levante sus ojos al cielo y pueda seguir hablando. Maby fue contando casi a borbotones, la historia que le tocó vivir. Imagínense la situación. Llevaba 7 años de casada, era feliz, estaba embarazada de su 3º hija y se sentía orgullosa de su marido, el Capitán Viola. Como cada domingo, salieron de su departamento para ir a almorzar con los padres del Capitán, sus suegros, en pleno centro de la ciudad, a escasas 4 cuadras de la plaza Independencia. Era 1º de diciembre y el sol azotaba. Ya en Tucumán se vivía un clima de guerrilla, habían asesinado al Coronel Argentino del Valle Larrabure y al ingeniero José María Paz, industrial azucarero, un par de meses antes. Pero estábamos en plena democracia, en los atisbos de lo que después sería una guerra porque la presidente María Estela Martínez de Perón, ORDENÓ: “ANIQUILAR AL ENEMIGO”.

Maby recuerda cada minuto y confiesa estar “conmocionada”.

Vive en Yerba Buena, en la misma casa desde hace 27 años. Sencilla, prolija, plagada de recuerdos, fotos “de su ángel” y de la familia que después gracias a Dios se fue ampliando, me recibe con una calidez pocas veces vista y con tanta sinceridad que era imposible invadirla. Casi no podía interrumpirla, mejor dejarla que hable pensé, lo necesitaba, sabe que el dolor le dio fuerzas y en el fondo está orgullosa de haber podido sacar adelante a sus hijas y de saber que su marido murió injustamente, pero que dio la vida por su Patria y su Ejército a los que amaba.

Maby trabaja todo el día en un colegio, llega a su casa tarde y muy cansada, pero nada la voltea. Yo pensaba mientras la veía ir y venir, traer fotos, recortes, recuerdos, en ésa canción que dice “RESISTIRÉ”……..”Soy como el junco que se dobla pero siempre vive en pié”….y trataba de meterme dentro de ella para llegar a imaginar CUANTO, pero CUANTO le habría costado sobreponerse.

Cuando enviudó y perdió a su pequeña hija, tenía apenas 26 años, su marido 31, pertenecía a la 93º promoción del Ejército Argentino y en Tucumán estaba destinado en el Destacamento de Inteligencia 142. “Ha pasado el tiempo, me dice, y con él mil cosas imposibles de relatar”. Creo que luchar a brazo partido para salvar la vida de María Fernanda, me ayudó a seguir viviendo extrañando menos las ausencias, pero al cabo de un tiempo, cuando mi hija volvió a casa, las pérdidas se convirtieron en un silencioso y profundo dolor, dice con la mirada triste mientras yo le pido a Dios fuerzas para no aflojar y seguir escuchándola. Luego nació Luciana, me cuenta, quién a pesar de no haber conocido a su papá, “lo adora y lo admira” me dice Maby orgullosa y las tres solas aprendimos a vivir en familia sin odios y sin rencor. Con la familia de Viola, mantiene vínculos muy estrechos, han compartido muchas cosas, se frecuentan, se respetan, se quieren.

Al cabo de unos años Maby pudo rehacer su vida y llegó, como relata “un papá nuevo” que la llenó de fortaleza y a sus hijas de cariño. Más tarde llegó Agustina, la última de sus hijas y se completó la familia que aprendió a vivir feliz sin olvidarse jamás de sus seres queridos, hablando en la casa de ellos con total naturalidad, teniéndolos presentes en cada cosa y en cada momento.

"Mi vida cambió" me cuenta mientras sigue mostrándome fotos de todos ellos, pero "siempre me rondaron fantasmas y miedos". Hoy mi alma llora y sangra pensando en que Gorriarán Merlo, ex jefe del ERP, declaró que “no hay explicación para la muerte de la hija del Capitán Viola.

No quiero explicaciones de nadie, expresa Maby, quiero paz, no siento odio y no quiero que mi hijita sea bandera política de nadie, “es mía, solo mía” me dice y asoman sus primeras lágrimas. Por eso pido respeto a mi dolor callado, dice, así lo siento, así lo quiero, así lo vivo.

Después me cuenta que antes nunca hablaba ni daba entrevistas, pero que ahora se “siente convulsionada”, se da cuenta que la sociedad se ha vuelto a dividir por culpa de un Gobierno de izquierda y hasta dice sentirse discriminada. Por eso, porque siente que debe defender los ideales por los que su marido perdió la vida y hasta la de su pequeña hija, está convencida de que hay que reivindicar a aquel Ejército, al que se jugó, al que se cobró vidas.

Nunca entenderá la guerra

Es por naturaleza pacífica, dice que sólo Dios sabrá porque ocurrió todo esto. Acepta que en la guerra hubo errores, como en toda guerra, pero está convencida de que tanto ella como todas las madres que perdieron a sus hijos en los 70, han sufrido por igual y vivido las mismas pesadillas. Por lo tanto siente, que TODAS esas madres deberían tener los mismos derechos, las mismas consideraciones, ser dignas de respeto al menos por parte de toda la sociedad. Al dolor no se lo puede explicar, pero cualquier madre que haya pasado por una situación semejante, entiende lo que quiero decir, “no cuentan las ideologías”, afirma.

Me animo y le pregunto si cree que el Operativo Independencia, iniciado meses después de haber perdido a su marido y a su hija, fue necesario, si que recuerdo le quedó, si cómo lo vivió. Piensa un poco, me mira profundamente y con mucho dolor pero sin miedo me dice “se que se cometieron abusos, se que murieron inocentes y lo siento muchísimo…sin embargo estoy convencida de que el Operativo Independencia era necesario y hasta siento que uno de los disparadores debe haber sido el asesinato irracional de mi Cristinita”. La miro, la comprendo, recuerdo cuando pedíamos a gritos un cambio en ese Gobierno y cuando una muchedumbre salió a festejar el Golpe Militar”. Si, por supuesto, nadie, ni los mismos protagonistas de esa triste historia, habrían imaginado jamás semejante horror. Todos buscaban – quizás por diferentes caminos – una Argentina distinta, una Argentina con paz.

Maby me lo vuelve a afirmar, sí, creo que la muerte de una chiquita de 3 años acribillada en la puerta de la casa de sus abuelos, no tiene explicación y habrá sido uno de los motivos. Oh casualidad pienso, hace un tiempo, un ex general de la Nación me dijo exactamente lo mismo.

Maby Picón hoy

Sus hijas han crecido y tienen paz. Cada una tiene ya su propia familia. María Fernanda tiene ya 37 años, es maestra jardinera y mamá de Felicitas y Agustín, dos nietos que le han devuelto el alma al cuerpo. Luciana es psicóloga y está embarazada de su primer hijo al igual que Agustina, la menor, quién vive en Buenos Aires y trabaja en una Fundación. Las cuatro son muy unidas, las extraña, pero da gracias a Dios de haber podido sacarlas a flote, de verlas grandes y realizadas, no duda que su papá las mira orgulloso desde el cielo y que ése angelito de la Guarda que tienen las sigue a todas partes.

Ella está más conmocionada que nunca, lo repite una y otra vez, el tiempo pasa, las heridas quedan. Pero es dueña de un espíritu privilegiado, no reniega de lo que le tocó vivir, cree en la Justicia Divina.

Se enorgullece del viejo Ejército, aquél del que su marido fue parte y tiembla cuando ve a algunos oficiales jóvenes cumplir órdenes que nada tienen que ver con su esencia. No puede creer que Bendini – o Vendini – les exija ir a los actos en conmemoración de sus muertos sin sus uniformes, o acepte castigarlos porque les rinden honores, le atraviesa el corazón esa falta de lealtad y de respeto.

Pero conocer a Maby fue un lujo y una lección. Me recordaba a los mensajes de paz que envía el hijo del Coronel Larrabure, llamando siempre a la reconciliación y a la paz, aún desde el más infinito dolor.

El viernes ella, con su familia y aquellos amigos que la quieran acompañar, les rendirá un pequeño homenaje en el Cementerio Municipal de Yerba Buena, en donde descansan. El sencillo acto, será a las 9 de la mañana. Por la tarde, en la Iglesia Catedral , se rezará a las 20.30 una misa en memoria del Mayor (p.m.) Humberto Viola y de su “pequeño angelito”. Invita, desde Periodismo de Verdad, a todas las personas que quieran rezar por ellos con sinceridad y en paz.

Con Maby hemos hablado mucho más y seguiré contándoles a lo largo de éstos días parte de su dolorosa y admirable historia. Mientras tanto Maby, no puedo menos que decirte GRACIAS, creo que ayer, cuando salí de tu casa bajo la lluvia, di gracias a Dios por haberme concedido el privilegio de hacerte una entrevista – que terminó siendo una charla franca – y de haber aprendido tanto. Sos un ejemplo para muchos y creo que tu historia y la de tus hijas debe ser conocida, porque con eso ayudarás a que se conozca la verdadera historia y no ésa que nos quieren contar.

No dudes Maby, que desde el cielo las miran con una sonrisa amplia. Que Dios bendiga Maby, a vos y a tu familia y que la fortaleza que tuvieron, nos sirva a todos de ejemplo. Que ésta historia verdadera, de la que muchos fuimos testigos, nos ayude a encontrar la paz, el perdón, la Argentina que tantos soñaron.

)*) Luz García Hamilton, Periodista, Licenciada en Comunicación Social

PD: La Señora Maby Picón no tiene Internet. Pero pongo de todo corazón esta página para que aquellos que quieran mandarle un mensaje lo hagan, con la promesa de que se los haré llegar de inmediato. Maby nos necesita a todos. UNÁMOSNOS ARGENTINOS.
 
 
El 1º de diciembre, la viuda del Capitán Viola y sus hijas nos dieron una lección.

Amaneció soleado y caliente, como aquel domingo de hace 32 años. Su viuda, Maby Picón, había organizado una breve ceremonia en el cementerio de Yerba Buena, donde descansan, casi al pié del cerro, el Mayor (p.m.) y su hija Cristinita. Por la noche, se celebró una misa en la Iglesia Catedral. Maby no quería que nadie hiciera política con su dolor, ellas eligieron sufrir silenciosamente. Sin embargo, como nunca antes, esta vez “algunos” medios le dieron importancia a la fecha. Honestamente pensé que la Catedral no podría albergar a tanta gente, acá, en Tucumán, “Cuna de la Independencia , Sepulcro de la Subversión ”, provincia en la que se luchó palmo a palmo y en la que el ruido de las balas, de los helicópteros sobrevolándonos todo el tiempo, de las bombas que estallaban y el ulular de las sirenas, nos hicieron involucrarnos quizás más con lo vivido y pedir a gritos que ésas guerras, no se repitan Nunca más. Pero no hubo tal avalancha de gente, y pensé…”Acá estamos, cada pueblo tiene lo que se merece” después no protestemos si no somos capaces de apoyar este tipo de actos, de acompañar al dolor, de rendirles a estos muertos el homenaje que merecían, porque les arrebataron la vida en forma despiadada y sin razón, de comprometernos sin miedos y sin condicionamientos
 Por Luz García Hamilton (*)
Sin embargo, Maby, pequeña, dulce, impecable, estuvo rodeada en todo momento por sus hijas, sus nietos, su madre, sus hermanos, cuñados, gente amiga y un puñado de militares retirados que por razones obvias no voy a nombrar pero a los que quiero destacar especialmente porque no tuvieron miedo de asistir, de acompañar.

En el cementerio, no hubo ofrendas ni placas, unas cuarenta personas cantamos emocionados el Himno Nacional Argentino, escuchamos conmovidas el discurso que leyó Carlos, hermano de Maby, lleno de fuerza y de valor. Luego un Coronel (R) pasó espontáneamente y con una emoción que lo ahogaba, se refirió al “Viejo Ejército” a ése al que se enorgullece de haber pertenecido y criticó la política llevada a cabo por el General Bendini, que permite que muchos de ellos, o mejor dicho, los pocos que sobreviven, estén presos, enfermos, humillados, olvidados en algún lugar mientras los que han tenido la suerte de permanecer en libertad, se mantienen callados y atemorizados porque saben que si abren la boca mañana serán dados de baja y perderán lo único que tienen para poder alimentar a sus familias. Puedo asegurar que más de uno sintió que este señor tenía toda la razón.

Luego al Capitán y a su hijita, su ángel, les pusieron dos flores, nada más, pero llenas de amor y de gran significación tras lo cuál una Maby entera pero con los ojos húmedos se paró frente a los presentes y dijo que ella “le daba gracias a Dios por haberla dotado de dones, que tenía el don de perdonar, de aceptar, de no sentir rencor y de haber podido criar a sus hijas con la mente y el corazón sanos y limpios gracias a esa fortaleza que desde el cielo le enviaron” UNA LECCIÓN, y repito, un privilegio haber conocido a Maby.

Atrás y muy acongojadas, estaban las señoras de los Generales Bussi y Menéndez y la del Coronel Zimmerman, todas ellas “detenidas” por elección, porque eligieron estar con sus maridos presos en el Arsenal. También se encontraba el hermano del General Luciano Benjamín Menéndez y su Señora y otros militares, lo que Maby Picón agradeció emocionada.

A las 20.30 la misa, anunciada esta vez en los principales diarios, era en la Iglesia Catedral. Hubo gente, si, claro que si, familiares y amigos que la rodeaban y otros muchos que, como yo, asistieron espontáneamente a expresar sus saludos y solidaridad. Entre los presentes estaban familiares del Ingeniero José Maria Paz, asesinado por la guerrilla unos meses antes que Viola, varios camaradas, las señoras de Bussi, Cattáneo y Zimmerman, gente común, como todos nosotros. Pero faltó a la cita muchísima de esa gente que sabe, piensa y siente como nosotros y mientras escuchaba al Padre hablar pensaba, que sociedad más fría!!!, sin ningún ánimo de juzgar sino en todo caso porque escucho críticas y reclamos a diario, pero no veo que cuando existen momentos para expresarlos públicamente, se hagan presentes, pacíficamente, para elevar una oración. Sólo eso.
Pasa lo mismo con las marchas por Paulina Lebbos, por Betty Argañaraz, por Fernanda Chayla. Queremos que los casos se esclarezcan, queremos una Argentina en paz, con funcionarios idóneos, con derechos humanos para cada uno de los habitantes, con Justicia para todos por igual, sin discriminaciones porque todos los que han sufrido pérdidas de familiares, sean de la ideología que sean, se merecen el mismo respeto y como dijo Maby en una entrevista realizada en Periodismo de Verdad, las madres de los 70, saben lo que se sufre.

Y entonces, dentro de la admiración profunda que me merece Maby Picón, de las lecciones que me dio hablando siempre en voz baja y sin resentimiento, de la ternura que despertó en mi toda esta familia, su madre apoyándola y sonriente, sus hijas, sensacionales!!, sus hermanos haciendo de escudo para que nadie más la agreda y hasta sus nietos correteando por allí, sentí frustración al no ver a miles y miles de tucumanos PRESENTES, como no dudo hubiesen estado si lo pensaban dos veces. Porque los conozco y se de sus valores. Pero es sólo un llamado a la reflexión, para que la próxima vez, TODOS, acompañemos a Maby, TODOS repudiemos la violencia, TODOS les rindamos un homenaje sincero a éste mártir que ofreció su vida y a ése ángel a la que se la quitaron y que hoy descansan juntos en el cielo, lejos de toda maldad e injusticia.

Para vos Maby, para tu familia toda, un abrazo fuerte y un GRACIAS ENORME, porque con tu silencio y sufrimiento nos has hecho crecer.

(*) Luz García Hamilton, periodista, licenciada en Comunicación Social
 
 
 
«Saber para Vencer»
Ex Notitia Victoria



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