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La noche de los lápices ( I ) . Sus mitos .

publicado a la‎(s)‎ 15 sept. 2012 18:42 por Julio Mendoza

El mito de “La noche de los lápices”

A poco de haberse cum­plido un nuevo aniver­sa­rio de los suce­sos que lle­va­ron por nom­bre “La noche de los lápi­ces”, dogma seten­tista inelu­di­ble­mente con­me­mo­rado en los ámbi­tos edu­ca­ti­vos año tras año, es dable efec­tuar un rigu­roso aná­li­sis que al tiempo que nos aleje de la estra­fa­la­ria his­to­rieta, nos apro­xime a la ver­dad histórica.

En efecto, el mito de marras es la cró­nica –supues­ta­mente real-, pri­mero hecha libro (escrito por M. Seoane y H. R. Nuñez) y luego pelí­cula (diri­gida por Héc­tor Oli­vera), de un sim­pá­tico grupo de inquie­tos ado­les­cen­tes que bre­ga­ban por una inocente y soli­da­ria rebaja del boleto estu­dian­til, siendo sus tra­ve­su­ras más osa­das dejarse el pelo largo y pro­nun­ciar con­sig­nas a favor de los pobres.

Por estas y no otras razo­nes, los into­le­ran­tes mili­ta­res los secues­tra­ron, tor­tu­ra­ron y por último los mata­ron a todos menos a uno de ellos, Pablo Díaz, quien sobre­vi­vió para luego con­tar­nos a noso­tros lo pre­sun­ta­mente ocu­rrido. Con este mani­queísmo des­me­su­rado y rayano en lo gro­tesco, el filme de Oli­vera se cons­ti­tuyó en un clá­sico del cine argen­tino, sin que prác­ti­ca­mente nadie se atre­viera a contrastarlo.

Vale des­ta­car que el peso espe­cí­fico del mito de tal enver­ga­dura, que ade­más de pro­yec­tarse la cinta de La noche de los lápi­ces en todos los ins­ti­tu­tos edu­ca­ti­vos todos los 16 de sep­tiem­bre (día en que hipo­té­ti­ca­mente suce­die­ron estos hechos), increí­ble­mente la legis­la­ción nos impone: “Ins­trú­yase en la pro­vin­cia de Bue­nos Aires el 16 de sep­tiem­bre de 1976 como día de los dere­chos del estu­diante Secundario”.(1)

Asi­mismo para esta fecha los alum­nos debe­rán prac­ti­car con sus pro­fe­so­res exten­sos “deba­tes” (que de deba­tes no tie­nen nada puesto que hay un dis­curso único e incues­tio­na­ble) y char­las refe­ri­das al acon­te­ci­miento. Inclu­sive existe una can­ción alu­siva com­puesta por el can­tau­tor cana­rio Roge­lio Botanz, que entre otros des­va­ríos dice: “Desde enton­ces, saco punta a la memo­ria, con cra­yo­nes, a colo­res, te dibujo una can­ción, que es un cora­zón con su fle­chita y Clau­dia y Pablo, a cada lado, para siem­pre un mismo amor. Clau­dia, sabrás… desde enton­ces San Sil­ves­tre es el patrón de recor­dar y cada noche de los lápi­ces escribe una vez más en la cola de un cometa: ‘DONDE ESTÁN?’”. No debiera extra­ñar­nos si el extra­va­gante “Piti” Álva­rez o los rús­ti­cos “Pibes Cho­rros” en su pró­ximo sin­gle lucran tam­bién con la memo­ria de “los chi­cos de la noche de los lápi­ces”. ¡El seten­tismo es un mer­cado de infi­ni­tas posibilidades!

Empero, lo cierto es que la ver­sión ofi­cial de La noche de los lápi­ces se ase­meja más a una novela del galán Pablo Echa­rri que a un suceso his­tó­rico. En rigor, al pare­cer ni Pablo Díaz fue el único sobre­vi­viente, ni el grupo de estu­dian­tes que fue­ran dete­ni­dos por las fuer­zas del orden eran mucha­chos inofen­si­vos que tan sólo pedían una rebaja en el boleto estudiantil.

Miles y miles de jóve­nes par­ti­ci­pa­ron de aque­llas mani­fes­ta­cio­nes que tuvie­ron lugar un año antes de las deten­cio­nes (en 1975), por lo que resulta absurdo creer que las Fuer­zas Arma­das y sus acei­ta­dos apa­ra­tos de inte­li­gen­cia hayan podido detec­tar a tan sólo diez de ellos y con un año de dila­ción. Enton­ces es dable pre­gun­tarse: ¿Por qué algu­nos fue­ron dete­ni­dos y otros no? ¿La lucha por el boleto estu­dian­til, como reza el mito, fue la causa del trá­gico des­tino de estos jóvenes?

Con des­ta­ca­ble hones­ti­dad y efec­tuando un home­naje res­pe­tuoso a su her­mana caída en la gue­rra revo­lu­cio­na­ria, más pre­ci­sa­mente en el hecho que esta­mos ana­li­zando, el ex mon­to­nero Jorge Fal­cone (her­mano de María Clau­dia, la co-protagonista del filme), señala que: “Mi her­mana no era una chica inge­nua que peleaba por el boleto estu­dian­til. Ella era toda una mili­tante con­ven­cida […]. Ni María Clau­dia ni yo mili­tá­ba­mos por moda. Nues­tra casa fue una escuela de lucha. […] La cons­truc­ción ideo­ló­gica de María Fal­cone y de quien les habla no fue libresca. […] Nadie nos usó ni nadie nos pagó. No fui­mos pere­ji­les como dice la pelí­cula de Héc­tor Olivera…fuimos a la con­quista de la vida o la muerte”.

Dejando cons­tan­cia de las razo­nes reales de la deten­ción de su her­mana, Jorge Fal­cone agrega que “en el depar­ta­mento donde cayó mi her­mana se guar­daba el arse­nal de la UES de La Plata. Mi her­mana no cayó sola­mente por el boleto secun­da­rio… La com­pa­ñera María Clara era su res­pon­sa­ble. No se aga­rra­ron a los tiros con el pelo­tón que las fue a bus­car por no hacer mierda a los veci­nos en un edi­fi­cio de depar­ta­men­tos. No por­que no que­rían o no podían”.

El ex gue­rri­llero adi­ciona tam­bién una anéc­dota impor­tante sobre el estreno del fal­sa­rio filme: “Cuando se dio la pelí­cula, yo fui lle­vado en andas con Pablo Díaz, el sobre­vi­viente, del cine al Obe­lisco. Allí dije que mi her­mana estaba en la clan­des­ti­ni­dad con docu­mento tru­cho, que res­pon­día a una orgá­nica nacio­nal revo­lu­cio­na­ria. Eso puso a todos ner­vio­sos. No que­rían escu­char esas cosas”. Final­mente, por si dudas que­da­ran, Fal­cone sen­ten­cia: “Mi her­mana no era una Cape­ru­cita Roja a la que se tragó el lobo […]. Era una mili­tante revo­lu­cio­na­ria. […] Era mili­ciana. El mili­ciano era un tipo que podía revo­lear una molo­tov en un acto relám­pago… Tam­bién podían hacer una acción de apoyo a un acto mili­tar de mayor enver­ga­dura”. Y al res­pecto, ejem­pli­fica: “Como cuando par­ti­ci­pa­mos en una serie de actos relám­pago que sir­vie­ron de cerco (nos ente­ra­mos des­pués) en agosto del ‘75 para el hun­di­miento de la Fra­gata San­tí­sima Tri­ni­dad”. (2)
¿No sería más lógico pen­sar que Clau­dia pudo haber sido dete­nida por haber par­ti­ci­pado de este aten­tado terro­rista y por poseer en su hogar un arse­nal de gue­rra de la UES en lugar de ser per­se­guida por una insulsa mani­fes­ta­ción estudiantil?

El 15 de sep­tiem­bre de 1998 el dia­rio de ten­den­cia mar­xista Página 12 sor­pren­día a todos haciendo un repor­taje a Emilce Moler, una de las “jóve­nes sen­si­bles” vin­cu­la­das a los suce­sos de La noche de los lápi­ces. La nota fue rele­vante prin­ci­pal­mente por­que que­daba en evi­den­cia la fala­cia de que Pablo Díaz era el único sobre­vi­viente, puesto que Moler dejaba cons­tan­cia de que Gus­tavo Calloti (otro de los invo­lu­cra­dos) vive en Fran­cia y otra joven tam­bién pro­ta­go­nista del hecho, Patri­cia Miranda, en La Plata.(3)

Por otro lado, la repor­teada expli­caba que “no fue exclu­si­va­mente la lucha por el boleto, eso era un obje­tivo super­fluo que fue uti­li­zado bus­cando reivin­di­car la mili­tan­cia. […] No creo que a mí me detu­vie­ran por el boleto. La lucha fue en el año 75, ade­más no secues­tra­ron a miles de estu­dian­tes que par­ti­ci­pa­ban en ella”.

En otro medio grá­fico, Moler denun­cia que “en la socie­dad quedó ins­ta­lado que había sido la mar­cha por el boleto estu­dian­til, pero el pro­blema era que mili­tá­ba­mos y con eso rela­ciono nues­tra detención”.

Es nece­sa­rio des­ta­car que cuando la entre­vis­tada habla de mili­tar, se refiere a mili­tan­cia en la UES, es decir, en una fachada del terro­rismo mon­to­nero. Pro­si­gue Moler: “El boleto había sido un motivo claro para orga­ni­zar­nos, pero ocu­rrió en el ‘75. Fue mucho antes de nues­tras deten­cio­nes”. Sobre la can­ti­dad de sobre­vi­vien­tes, expresa con­tun­dente: “Siem­pre fui fiel al relato de que éramos cua­tro los sobrevivientes”.(4)
En lo que res­pecta al supuesto único sobre­vi­viente Pablo Díaz, pre­sen­tado en el embus­tero filme como un cari­ñoso ado­les­cente de inma­cu­la­dos sen­ti­mien­tos, en rigor de ver­dad for­maba parte del apa­rato terro­rista del PRT-ERP, ya que “mili­taba en el Frente Estu­dian­til de la sub­ver­sión de la JG (Juven­tud Gue­va­rista), rama que englo­baba acti­vis­tas del PRT-ERP ins­crip­tos en ins­ti­tu­tos edu­ca­cio­na­les, de donde se extra­je­ron pri­mor­dial­mente reno­va­das cama­das terroristas.

Fue de esa mili­tan­cia castro-guevarista (es decir marxista-leninista) nunca des­men­tida y ahora reafir­mada por el pro­pio intere­sado, que el casi vein­tea­ñero Díaz (un poco grande para estu­diante secun­da­rio) resultó dete­nido entre 1976 y 1980”.(5) Algu­nos años des­pués, y ya siendo no tan joven, “Pablo Ale­jan­dro Díaz hizo cono­cer su filia­ción al grupo terro­rista MTP (Movi­miento Todos por la Patria), pro­lon­ga­ción del ERP, coman­dado por el ase­sino Enri­que Gorria­rán Merlo, que en 1989 ase­si­nara a diez sol­da­dos e hiriera y muti­lara a otros sesenta durante el ata­que terro­rista al Regi­miento 3 de Infan­te­ría Meca­ni­zado ‘Gene­ral Bel­grano, en La Tablada”.(6)

Las prue­bas están a la vista y son brin­da­das por los pro­pios pro­ta­go­nis­tas del difun­dido suceso: la his­to­ria ofi­cial de La noche de los lápi­ces no es más que una patraña, una total y com­pleta fic­ción. En efecto, miente cuando dice que hubo un solo sobre­vi­viente, dado que cua­tro de los impli­ca­dos, para la dicha popu­lar, viven según quedó docu­men­tado; y miente cuando sos­tiene que fue­ron per­se­gui­dos tan sólo por “bre­gar por el boleto estu­dian­til”, cuando sus pro­pios pro­ta­go­nis­tas afir­man lo con­tra­rio: fue­ron dete­ni­dos por for­mar parte de estruc­tu­ras vin­cu­la­das al terro­rismo subversivo.

A efec­tos de evi­tar malas inter­pre­ta­cio­nes por parte del lec­tor, vale acla­rar que en modo alguno pre­ten­de­mos jus­ti­fi­car los méto­dos para com­ba­tir al terro­rismo que diseñó el pero­nismo en demo­cra­cia (con la Tri­ple A pri­mero y con los decre­tos de ani­qui­la­miento des­pués) y que con­ti­nua­ron empleando las Fuer­zas Arma­das luego de marzo de 1976.

Sin embargo, esta­mos con­ven­ci­dos de que la falaz ver­sión ofi­cial de “La noche de los lápi­ces”, lejos de ser un aporte a la memo­ria de los caí­dos en el acon­te­ci­miento, no cons­ti­tuye más que una gro­tesca burla y rotunda falta de res­peto con­tra estos jóve­nes com­ba­tien­tes que caye­ron en la gue­rra revo­lu­cio­na­ria que sus orga­ni­za­cio­nes gue­rri­lle­ras le decla­ra­ron al pue­blo argen­tino en los años ‘70.

*(El autor tiene 20 años, es estu­diante uni­ver­si­ta­rio y autor de nume­ro­sos artícu­los de opi­nión e inves­ti­ga­ción sobre los años 70´. Está cul­mi­nando su pri­mer libro en la mate­ria, que será publi­cado a prin­ci­pios del año que viene).

Fuen­tes:

(1) Ley pro­vin­cial 10. 671, 31 de agosto de 1988. Citada en Már­quez, Nico­lás. La men­tira ofi­cial. El seten­tismo como polí­tica de Estado. 3º ed. Bue­nos Aires, Edi­ción del autor, 2007. p 309

(2)
Gor­bato, Viviana. Mon­to­ne­ros. Sol­da­dos de Menem. ¿Sol­da­dos de Duhalde?. Bue­nos Aires, Sud­ame­ri­cana, 1999, pp. 96–97-98

(3) Datos cita­dos en Már­quez, Nico­lás. La men­tira ofi­cial. El seten­tismo como polí­tica de Estado. 3º ed. Bue­nos Aires, Edi­ción del autor, 2007, p. 253

(4)
Dia­rio Hoy. La Plata, Argen­tina. 14 de sep­tiem­bre de 2006.

(5) Revista Cabildo, Nº 128, Bue­nos Aires, 1989. Citado en Már­quez, Nico­lás. La men­tira ofi­cial. El seten­tismo como polí­tica de Estado. 3º ed. Bue­nos Aires, Edi­ción del autor, 2007, p. 252

(6) Már­quez, Nico­lás. La men­tira ofi­cial. El seten­tismo como polí­tica de Estado. 3º ed. Bue­nos Aires, Edi­ción del autor, 2007, p. 252

Fuente: Notiar

Autor: Agustín Laje Arrigoni



FUENTE :

http://www.lahistoriaparalela.com.ar/2009/10/26/el-mito-de-%E2%80%9Cla-noche-de-los-lapices%E2%80%9D/





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