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Violencia inexplicable, asesinato de inocentes,

publicado a la‎(s)‎ 17 sept. 2013 6:33 por Julio Mendoza
Le amputaron dos piernas y un brazo. Quedó ciego por el vaciamiento de sus globos oculares. No resistió. El oficial subayudante técnico Humberto Jacinto Gómez sacrificó su vida para defender la tuya, la mía, la nuestra. Estaba desarmando una bomba que había sido dejada en una concesionaria Peugeot de Florencio Varela por terroristas, cuando esta explotó. El héroe llegó al hospital Rawson y fue intervenido pero sus heridas pudieron más. Tenía una hijita de 3 años. A causa de esta acción coordinada de puesta de 60 bombas el 16 de septiembre de 1974, también murió el Sr. Luis Servando Ibarra, quien pasaba cerca del lugar cuando la bomba explotó en la gomería GoodYear de Bernal. El Sr. Ibarra llegó a relatar que no tenía nada que ver con el atentado, pero luego murió por las heridas recibidas, dejando atrás a tres hijos. El sereno de una obra en construcción en Capital Federal, Juan Carlos Franco, recibió heridas de tal gravedad al explotar una bomba en la obra que, dos días después, también murió. Violencia inexplicable, asesinato de inocentes, asesinato de aquellos cuya vocación de proteger a los demás los llevó a sacrificar sus propias vidas. Esto es lo que hace el terrorismo. Llevarse las vidas de los mejores. Ayudanos a difundir las historias de Juan Carlos, Luis y de Humberto para que los “jóvenes idealistas” no permanezcan impunes y las víctimas algún día puedan obtener Justicia, Verdad y Reparación.
Le amputaron dos piernas y un brazo. Quedó ciego por el vaciamiento de sus globos oculares. No resistió. El oficial subayudante técnico Humberto Jacinto Gómez sacrificó su vida para defender la tuya, la mía, la nuestra.

Estaba desarmando una bomba que había sido dejada en una concesionaria Peugeot de Florencio Varela por terroristas, cuando esta explotó.
El héroe llegó al hospital Rawson y fue intervenido pero sus heridas pudieron más. Tenía una hijita de 3 años. A causa de esta acción coordinada de puesta de 60 bombas el 16 de septiembre de 1974, también murió el Sr. Luis Servando Ibarra, quien pasaba cerca del lugar cuando la bomba explotó en la gomería GoodYear de Bernal.

 El Sr. Ibarra llegó a relatar que no tenía nada que ver con el atentado, pero luego murió por las heridas recibidas, dejando atrás a tres hijos. El sereno de una obra en construcción en Capital Federal, Juan Carlos Franco, recibió heridas de tal gravedad al explotar una bomba en la obra que, dos días después, también murió.
Violencia inexplicable, asesinato de inocentes, asesinato de aquellos cuya vocación de proteger a los demás los llevó a sacrificar sus propias vidas. Esto es lo que hace el terrorismo. Llevarse las vidas de los mejores. Ayudanos a difundir las historias de Juan Carlos, Luis y de Humberto para que los “jóvenes idealistas” no permanezcan impunes y las víctimas algún día puedan obtener Justicia, Verdad y Reparación.


FUENTE :
Argentino del Valle LARRABURE.



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