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abril 26 – Nacimiento del subteniente abanderado Mariano Grandoli (1849)

publicado a la‎(s)‎ 25 abr. 2014 22:19 por Julio Mendoza   [ actualizado el 25 abr. 2014 22:23 ]

Mariano Grandoli

Subteniente abanderado Mariano Grandoli (1849-1866) , sentado, con uniforme de gala.

Subteniente abanderado Mariano Grandoli (1849-1866) , sentado, con uniforme de gala.

 

Nació en el Rosario de Santa Fe, el 26 de abril de 1849, siendo bautizado en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, el día 30 del mismo mes por el cura Miguel Obón, con los nombres de Cleto Mariano; siendo padrinos de la ceremonia, Domingo Correa y Laureana Correa (Libro 8º de Bautismos al folio 277).  Era hijo legítimo del matrimonio de Mariano Grandoli con Magdalena Correa.

 

Se educaba en su ciudad natal cuando el mariscal Solano López atacó los buques de guerra argentinos “Gualeguay” y “25 de Mayo”, apoderándose de la ciudad de Corrientes e invadiendo el territorio de esta provincia; el joven Grandoli se ofreció al Ejército en julio de 1865, siendo dado de alta como subteniente abanderado del Batallón Santafecino, cuerpo con el que inmediatamente marchó a incorporarse al ejército de operaciones, verificándolo en el Ayuí Chico, en el curso del mismo mes.

 

Participó en la batalla de Yatay y a la toma de Uruguayana, y por méritos de guerra, en octubre de dicho año ascendió a subteniente 1º de bandera de su batallón.  Permaneció en el campamento de las Ensenaditas, de enero a abril de 1866, y se encontró en el pasaje del ejército aliado por el Paso de la Patria, el 16 de este último mes y en la toma de la batería de Itapirú, al día siguiente. Participó en el rechazo de los paraguayos en el Estero Bellaco del Sud, el 2 de mayo, y en la acción librada el día 20 para cruzar el mismo estero. 

 

Fue uno de los que combatieron en la tremenda batalla de Tuyutí, el 24 de mayo.  Las unidades rosarinas se destacan brillantemente.  El “1ro de Santa Fe” y el “Rosario” se cubren de gloria, y sus banderas, sostenidas por los jóvenes abanderados Grandoli y Anaya, flamean en medio del combate, en tanto que las balas las acribillan poniendo en serio peligro a los que las llevan.  El Coronel Avalos, cuyo Cuerpo perdiera ochenta y dos hombres, felicita al portaestandarte que demostrara no temer a la muerte en esa horrible batalla que fuera considerada por los más destacados especialistas en temas castrenses, la más grande y sangrienta de América del Sur.  Grandoli fue acreedor al escudo de plata acordado por ley del Congreso posteriormente.

 

Tomó parte en las operaciones de Yataytí-Corá, en julio de 1866, y en Boquerón y Sauce.  En vísperas del terrible asalto de Curupaytí, Grandoli, al contemplar las imponentes defensas, escribió a su madre: “El argentino de honor debe dejar de existir antes de ver humillada la bandera de la Patria.  Yo no dudo que la vida militar es penosa, pero, ¿qué importa si uno padece defendiendo los derechos y la honra de su país?  Mañana seremos diezmados, pero yo he de saber morir defendiendo la bandera que me dieron”.

 

Y el Héroe cumplió gloriosamente su promesa, cayendo atravesado por 14 balazos el emblema que conducía Grandoli, y manchado con la sangre de éste, que cayó al pie de las trincheras paraguayas de Curupaytí, en la inmortal jornada del 22 de setiembre de 1866.

 

La enseña manchada con la sangre del glorioso abanderado, está actualmente en el Museo Histórico Provincial Dr. Julio Marc, de Rosario, Pcia. de Santa Fe.  En una placa de bronce, se transcribe la carta que el coronel Avalos le dirigió días más tarde a un vecino de Rosario: “Hecha pedazos como está y manchada con la sangre del intrépido subteniente 1ro de bandera don Mariano Grandoli, tal vez no la conozcan más las distinguidas señoritas que la trabajaron…”, y concluía pidiendo que les dijera: “No se olviden de los que quedaron en Curupaytí, que tal vez ellos ese día recordaban de ellas por el tanto arrojo que hubo”.

 

El 13 de junio de 1872, el antiguo jefe de la 3ª División del 1er Cuerpo del Ejército Argentino, a la que pertenecía el Batallón 1º Santa Fe, coronel José Ramón Esquivel, extendió en la ciudad del Rosario, una certificación de los gloriosos servicios prestados por el abanderado Mariano Grandoli, en su corta, pero admirable carrera militar.

 

Los restos de Grandoli no pudieron ser rescatados y quedaron en la trinchera, como los de tantos argentinos.

 

Fuente

De Marco, Miguel Angel – Banderas rosarinas en la Guerra del Paraguay, (1960).

Portal www.revisionistas.com.ar

Turone, Oscar A. – Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado.

Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1939).

 

Se permite la reproducción citando la fuente: www.revisionistas.com.ar





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