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EFEMÉRDIES. 28 de febrero – Nacimiento de Angel Monasterio (1777)

publicado a la‎(s)‎ 1 mar. 2013 3:23 por Julio Mendoza
Angel Monasterio

Angel Monasterio en la fábrica de cañones

Nació en Santo Domingo de la Calzada, provincia de Logroño, España, el 28 de febrero de 1777,  siendo sus padres Pedro Vicente Monasterio, natural de Huemes, Obispado de Santander, y Casilda Ibáñez, de la precitada ciudad de Santo Domingo.  Bajo la dirección de su padre comenzó sus estudios de escultura y buscando más amplios horizontes para sus inclinaciones artísticas, se trasladó a Madrid, incorporándose a la Real Academia de San Fernando, distinguiéndose bien pronto en los concursos generales de 1796 en que obtuvo el premio de segunda clase, en 1799 el segundo de la primera, y en 1802 el primero de la primera.  En 1803 fue designado Académico de Mérito y en 1808 se trasladó a Cádiz, haciéndose cargo de la cátedra de dibujo en la Academia de Guardias Marinas; viniendo al Río de la Plata en 1810, destinado por la Junta Central de Sevilla para la administración de correos de la villa de Potosí.

Iniciado en el espíritu y causas de la Revolución de Mayo, Monasterio se puso decididamente a su servicio, fiel a sus principios liberales; pero sorprendido en Montevideo por la ruptura de las relaciones entre las autoridades de ambas márgenes del Río de la Plata, intentó trasladarse furtivamente a Buenos Aires con el norteamericano Samuel William Taber, siendo sorprendido en la intentona y apresado; y cuando se disponía el gobernador Elío remitirlo a España, el Tratado de pacificación ajustado en octubre de 1811, le permitió trasladarse a Buenos Aires, donde se le recibió con merecidas consideraciones.  Había permanecido cuatro meses en Montevideo cargado con grillos en un inmundo calabozo hasta el ajuste de la paz mencionado.

El 6 de noviembre de 1811, el primer Triunvirato dictaba un decreto creando el Estado Mayor, para cuya jefatura fue designado el coronel Francisco Xavier de Viana, y como secretario ayudante del cuerpo de artillería Angel Monasterio.

El 19 de diciembre del mismo año se le reconocía la jerarquía de teniente coronel de artillería y se le designó Inspector de las Escuelas Militares.  En febrero de 1812 se le encomendó levantar la fortificación de las barrancas del Río Paraná en Rosario, así como también la construcción de baterías en las islas adyacentes para asegurar el dominio de aquella arteria fluvial, constantemente amenazada por las fuerzas navales españolas.  Monasterio reveló actividad y celo a favor del servicio público, quedando listas aquellas baterías en el término de 15 días, y en una de ellas, el general Belgrano enarboló por primera vez la bandera argentina, a los pocos días de haber sido construida por Monasterio, quien efectuó, además, un notable estudio hidrográfico sobre el río Paraná.

Primera pieza de artillería fundida en Buenos Aires

En mayo de 1812 el Triunvirato le encomendó a Monasterio que instalara en Buenos Aires una fábrica de cañones, en dos naves desmanteladas de la iglesia de la Residencia (1).  El sólo había visto fundir cañones una vez en Sevilla pero aceptó el encargo y fue capaz de llevarlo a buen puerto.  Contó como ayudante en esta tarea, con el vecino del barrio y poeta, Esteban de Luca y Patrón. 
El 22 de julio de 1812 se fundió un mortero de bronce, de 12 pulgadas cónico “a lo Gomer” (por el apellido del general que los había introducido en el ejército francés en 1765) y el 24 se sacó del molde.  Se trataba de una pieza muy corta, de tiro curvo, que lanzaban bombas huecas rellenas de pólvora.

El teniente coronel Ángel Monasterio fue ayudado por Simón Araoz: el primero aportó sus conocimientos teóricos y el segundo los prácticos.  El segundo mortero fue fundido el 15 de agosto de ese año.  Se usaron como moldes unos morteros que habían sido fundidos en Sevilla en 1724 y 1727.  Las armas se bautizaron “Tupac Amarú” y “Mangoré”. 

Un relato de la época dice: “…También han quedado concluidos tres cañones, que se han fundido del calibre de a 24, en la fábrica que se estableció por cuenta del estado en este año; y dos morteros de alplaca (sic), todos de bronce, los cuales se han puesto a la vista del público en la Plaza Mayor, cuyos morteros el uno tiene por nombre El Tupac Amarú y el otro, el Mangoré”.

Los morteros fueron trasladados con grandes dificultades a Montevideo, sometida entonces al segundo sitio por las fuerzas del General Rondeau, y montados en batería con la intervención del coronel austríaco Eduardo Kaillitz, barón Holmberg.  Fueron rebautizadas “Boca Negra” y “Manduré” y el 13 de septiembre de 1813, a las dos de la mañana iniciaron el bombardeo la plaza.  Gaspar de Vigodet, gobernador de la plaza, ordenó el retiro de las familias a los barrios del oeste de la ciudad (hacia el Hospital y las Bóvedas) e hizo instalar un vigía en lo alto de la Iglesia Matriz para hacer repicar su campana como advertencia a los ciudadanos para que se protegiesen.  El “Boca Negra” salió de servicio rápidamente pero el “Manduré” siguió efectuando bombardeos nocturnos (durante el día actuaban los cañones), si bien en ocasiones con largos intervalos, hasta el 10 de octubre a las 20 hs cuando después de haber efectuado 296 disparos estalló con lo que cesó el bombardeo.

Relata Beruti en sus Memorias Curiosas: “26 de octubre de 1813.  Nos llegó la infausta noticia de haberse inutilizado el único mortero que nos había quedado con el que echábamos bombas a Montevideo, pues pocos días hacia que había llegado a esta capital el primer mortero que a fuerza de echar bombas había reventado por los muñones y este único que había quedado corrió haciendo fuego la misma desgracia, pero con el consuelo de haber entrado en la plaza rebelde de Montevideo mas de 300 bombas que, aunque no los ha rendido les ha originado muchos daños”.

Los españoles respondieron mediante los tiros de “Bombillo”, una lancha cañonera situada frente al Arroyo Seco, que disparaba sobre el reducto sitiador, el cual estaba entre los médanos de esa zona.

Mortero "Monasterio"

Un tercer mortero, con características parecidas a los dos anteriores, fue fundido a comienzos del año 1813, y fue denominado “Monasterio”, en homenaje al director de la fábrica.  Esta pieza se encuentra en el Museo Histórico Nacional, en Parque Lezama, Buenos Aires.

Alentados por el éxito, y una vez que el personal había adquirido mayor experiencia, se intentó la fundición de cañones, requeridos con mayor urgencia por los ejércitos de campaña.  Los primeros cañones livianos (de calibre 8 y 12 pulgadas) se fundieron a comienzos de 1814 y se construyeron un total de ocho, los primeros cuatro de calibre de 8.  Los montajes fueron efectuados por la Maestranza de Artillería, anexa al Parque y fueron entregados al Regimiento de Artillería de la Patria.  Fueron probados el 11 de Marzo de 1814.  En el primer año de actividad la fábrica produjo 22 cañones de campaña de calibre 4 de bronce, y tres de montaña de calibre 6.  Durante 1816 y 1817 la actividad se reduce, siendo producidos dos piezas de bronce de a 6 llamadas “El Vigilante” y “El Chacabuco”. Otra pieza fundida en este arsenal denominada “El Inexpugnable” fue llevada a Chile por San Martín, con el Ejército de Los Andes, y hoy se encuentra en el Museo Militar de Santiago de Chile.

Por decreto del 8 de setiembre de 1813, el teniente coronel Monasterio fue nombrado “mayor general de infantería” de Buenos Aires.  El 6 de junio del mismo año se le había encomendado, como igualmente al coronel Holmberg, la preparación de sendos planes para la defensa de la ciudad y sus alrededores.

Destacado miembro de la Logia Lautaro, el 3 de febrero de 1814 Monasterio fue ascendido a coronel de artillería, nombrándosele jefe del Regimiento del arma, siendo reemplazado en la dirección de la Fábrica de cañones por el teniente de artillería José María Rojas.  Dos días después el Supremo Director Posadas le honraba con la distinción especial de elegirlo Tercer Consejero de Estado.  El 2 de setiembre del mismo año, “atendiendo a sus relevantes méritos y distinguidos servicios, expresa el nombramiento que ha contraído en obsequio de la justa causa de la libertad”, se le confirió al coronel Monasterio el empleo de Cuartel Maestre General del Ejército Auxiliar del Perú (2).

El coronel Monasterio cayó envuelto en la reacción política que desterró de la vida pública al general Alvear y a sus partidarios.  Enjuiciado como reo de lesa patria, fue arrestado y condenado a la licencia y absoluta separación del servicio que se le acordó el 17 de mayo de 1815; pero la sentencia dictada por la Comisión Militar el 3 de julio del mismo año, expresa que tal retiro debía serle otorgado sin que “no le sirva de obstáculo su separación para ser empleado según sus conocimientos científicos y circunstancias recomendables que concurren en su persona”.  ¡No podía haberse dictado una sentencia en tales momentos de efervescencia, más honrosa para el causante!  Ya en el documento de su separación del servicio, el Director interino Alvarez Thomas, cuya firma fue refrendada por la de su secretario de Guerra, Tomás Guido, se había expresado que dicha disposición “no podía en ningún tiempo inferir el menor perjuicio ni desdoro a su buen nombre y reputación “justamente adquirida, ni a los distinguidos servicios que ha dispensado a la Patria”.

Hallándose aún arrestado, castigo que cumplía en su casa, Monasterio pidió licencia para ausentarse del país y dirigirse al Brasil, como lo verificó el 28 de junio de 1815, abandonando a su esposa encinta y dos hijos más que tenía.  Aquélla debió enviarle recursos al Brasil hasta que consumió su patrimonio.

“Atormentado de la idea -dice su viuda en una exposición hecha al Superior Gobierno el 23 de mayo de 1822- que agitaba su espíritu por la inicua sentencia de la Comisión Militar, sin esperanzas de obtener condigna satisfacción, viendo su familia desgraciada y sin medios de subsistencia, su razón y luces cedieron al pesar, hasta el término de resentirse de una melancolía funesta.  Mejorado al fin, y al favor de mi hermano Juan José, determinó trasladarse a Montevideo con el objeto de formar un establecimiento de comercio y llevar allá a su familia”.  La suerte lo perseguía; se embarcó el 6 de setiembre de 1817 en la fragata inglesa Susana y pereció en el horrible temporal del 18 de setiembre en las playas de Santa Rosa, Departamento de Canelones, actual República Oriental del Uruguay, faltando tan sólo cuarenta millas para llegar a Montevideo. Su viuda vivió de la caridad de su hermano, sino hubiera debido mendigar el sustento para sus hijos.

El coronel Angel Monasterio había contraído enlace en Buenos Aires con Juana Sarratea, en el año 1813.  Esta última era hermana de Manuel de Sarratea, e hija, por lo tanto, del acaudalado comerciante guipuzcoano Martín de Sarratea, y de Tomasa de Altolaguirre, de familia distinguida de la sociedad porteña.  Fueron hijos de tal matrimonio: Angel Mariano, fallecido en Lima; Martina, que contrajo matrimonio con el teniente coronel Nicasio de Biedma; y Tomasa, que murió soltera.  La viuda, Juana Sarratea de Monasterio, logró, luego e largo y paciente trámite, que la H. Junta de Representantes le acordara el 14 de diciembre de 1822 “el Montepío Militar que le correspondía por el grado que obtuvo en el ejército su finado esposo D. Angel Monasterio”, y “desde el fallecimiento de su marido”.

Una unidad del Ejército Argentino lleva su nombre, se trata del Batallón de Arsenales 602 “Coronel Angel Monasterio” que realiza el abastecimiento y el mantenimiento de la totalidad de los vehículos blindados de dotación, con centro de gravedad en la familia TAM.  Se halla ubicado en Boulogne sur Mer, Pcia. de Buenos Aires.

Referencias

(1) Situada en las calles Liners y Núñez, actuales Defensa y Humberto 1º, Barrio de San Telmo, Buenos Aires

(2) Por decreto del 6 de setiembre de 1819 este cargo se consideró equivalente al de brigadier mientras fue ejercido por Monasterio.

Fuente

Beruti, Juan Manuel – Memorias Curiosas – Colección Memoria Argentina, Emece, Buenos Aires (2001).

Carranza, Angel Justiniano – Campañas Navales de la República Argentina, Buenos Aires (1962).

Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado

Martí Garro, Pedro E, Coronel de Artilleíra (R.E.) Historia de la Artillería Argentina (Comisión del Arma de Artillería “Santa Barbara”, Buenos Aires, Argentina, 1982)

www.revisionistas.com.ar

Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1939).

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