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EFEMÉRIDES. 28 de febrero – Nacimiento de Roberto Adolfo Chodasiewicz (1832)

publicado a la‎(s)‎ 1 mar. 2013 3:28 por Julio Mendoza

Roberto Adolfo Chodasiewicz

Tcnl Roberto Adolfo Chodasiewicz (1832-1896)

Tcnl Roberto Adolfo Chodasiewicz (1832-1896)

 

Nació en Wilna (Lituania-Polonia), el 29 de febrero de 1832, siendo sus padres, Simón Chodasiewicz y Filipina Ravené, de familia noble, descendiente de los condes de Habdang.  En el año de su nacimiento, el gobierno ruso confinó al padre de Roberto A. Chodasiewicz al centro del imperio moscovita por haber tomado parte en la revolución de 1831, a favor de la desgraciada Polonia, subyugada a la tiránica dominación del Zar.  Allí obtuvo el empleo de administrador de una colonia agrícola rusa, cerca de Staraia, departamento de Novorogod, con la condición de entregar a sus hijos varones, de edad de 9 a 11 años, al Colegio Militar, con el propósito de que fuesen buenos súbditos del Zar.

 

A pesar de la desgraciada situación en que se hallaba, el señor Chodasiewicz mantenía en su hogar el espíritu polaco; sus empleados y sus sirvientes eran de esta nacionalidad, y en la casa sólo se hablaba este idioma, empleándose el ruso sólo con la gente exterior; las costumbres y la religión fueron mantenidas sin la menor variación, facilitando ese procedimiento la vida aislada que llevaban con respecto a los rusos.  Tal sistema de vida creó en el niño Roberto Adolfo un odio profundo a Rusia y un culto fervoroso a Polonia, la mártir; sentimientos que fortificó la violenta separación que le fue impuesta de sus padres, para incorporarlo a la edad de sólo nueve años al Colegio Militar primario de Novogorod, y terminados allí los años reglamentarios de estudios, pasó al regimiento noble “Dworianski Polk”, que era el Colegio Superior de la capital del Imperio, Petrogrado.

 

En aquel colegio, Chodasiewicz soportó una vida humillante, debiendo sobrellevar el desprecio con que lo trataban sus condiscípulos por expresarse en idioma polaco, que ni siquiera podía emplear el cura que les explicaba la religión católica a los que no profesaban la oficial ortodoxa.  Y tanto más intolerable se le hacía esta situación, en razón de que todos, menos los polacos gozaban de esa facultad; fuesen alemanes, ingleses y hasta “cherqueses”, tribu del Cáucaso que había peleado 35 años por su  independencia.

 

En agosto de 1852 egresó del Colegio con el grado de teniente, siendo “destinado” al regimiento “Tarutino”, 6º cuerpo de infantería estacionado en Nijni Novorog, al Oeste de Moscú, siendo el único de la promoción a quien no se le permitió elegir el destino que sería de su agrado o conveniencia.  A principios de 1854 marchó con su regimiento a Crimea, participando el 20 de setiembre en la batalla de Arroyo Alma, por la que fue condecorado con la Orden de San Vladimir.  Desde el 25 de aquel mes se ocupó de los atrincheramientos  de Sebastopol y levantamiento de los trabajos de sitio de los aliados, todo bajo la dirección del eminente ingeniero alemán Totleben, abriendo aquéllos el bombardeo de la plaza el 17 de octubre.

 

El 5 de noviembre asistió al combate de Inkerman , siendo herido de bayoneta por un soldado inglés en la toma por asalto del reducto que defendían.  Por su comportamiento fue ascendido a capitán, después de lo cual se le comisionó, con asiento en la aldea Churgun, para el levantamiento de las trincheras inglesas en el frente de Balaclava.

 

Pero la agresividad de los compañeros de armas de Chodasiewicz, que creían que aquella contienda favorecería la causa polaca, molestaron profundamente a aquél, que por otra parte, se ilusionó más de lo que correspondía, en las ventajas que podría acarrear a sus connacionales el triunfo aliado; y entonces tomó la grave resolución de pasarse al enemigo, maniobra que ejecutó al mediodía del 5 de marzo de 1855, en que se presentó a las avanzadas británicas, siendo conducido a presencia del general Sir Colin Campbell, que mandaba la línea de Balaclava, jefe que tenía una brillante foja de servicios y que tuvo una actuación tan distinguida en aquella campaña, que mereció ser promovido a mayor general, y que más adelante debía jugar rol preponderante en la represión de la sublevación de la India, en 1857, salvando al Imperio Británico de un verdadero desastre.

 

Chodasiewicz logró pasarse a las líneas enemigas sin que su actitud fuese conocida por los rusos hasta que ya había consumado el hecho.  Pero el general Canrobert , jefe de las fuerzas francesas, dudó de la sinceridad de su proceder, diciendo que estando Chodasiewicz encargado del levantamiento de planos, en su clase de oficial de E. M., de las posiciones enemigas, por una imprudencia se habría adelantado demasiado y sería esta la causa por la cual había ido a parar a las líneas aliadas.  Por esta razón fue considerado como espía y puesto en prisión rigurosa, incomunicado y con centinela de vista.  La presencia e algunos polacos en las filas francesas, algunos de los cuales conocían al padre de Chodasiewicz, lo salvó de tan duro trance, y a los días fue puesto en libertad y conducido a presencia del mariscal Lord Ranglan, que mandaba las tropas británicas, quien le devolvió su espada y lo incorporó a sus filas.

 

Presentó a la consideración del general en jefe un proyecto de creación de una oficina especialmente destinada a investigar en el ejército ruso cuanto fuera conducente a perjudicarlo o contrarrestar su acción, que se ejecutaría por intermedio de los tártaros, habitantes de Crimea, la cual fue organizada con la denominación de “Secret Intelligence Department”, a la que se agregó una oficina de intérpretes dirigida por un señor Jackson, notándose en pocos días las ventajas del medio ideado; Chodasiewicz abrió correspondencia con oficiales rusos, hasta conseguirla directamente con un ayudante del comandante en jefe, que era el príncipe Gorchakoff; fueron volados el depósito de pólvora y el laboratorio de Sebastopol, e incendiados los principales depósitos de la comisaría de Bakchisoroi y otros daños no menos importantes.  En los primeros seis meses presentó al comando en jefe 15 planos de diferentes posiciones enemigas con situación de las tropas; planos parciales con sus perfiles de los atrincheramientos; y uno general de la plaza de Sebastopol, de la mina risa de Malakoff, denominada por ellos batería de Kamchatka; proyectos de distintas expediciones al interior para cortar la comunicación con Sebastopol; aislar a esta plaza estableciendo un verdadero sitio, para lo cual acompañó el plano correspondiente; y otro de invasión al imperio moscovita con el plano detallado de la posición de sus ejércitos, de sus fortalezas, vías de comunicación, puntos estratégicos, etc.  Tres días antes de ocurrir el combate de Tratkir tenía conocimiento pleno de las intenciones del enemigo, las que trasmitió al general Pelissier 8 horas antes de que empezara el ataque.

 

Tanto daño hizo al ejército del Zar aquel servicio de información, que el príncipe Gorchakoff ofreció 10.000 rublos de premio a quien diera muerte al capitán Chodasiewicz; de esta misión se encargó un capitán Arvalid, que se presentó como “pasado”, pero el propio Chodasiewicz desbarató el golpe, manifestándole en el acto a aquél cuál era su propósito.  Desde aquel momento no se le permitió a este último alejarse del campamento sin una escolta suficiente.

 

Abrió correspondencia con el ministro de Guerra, Lord Panmure, proponiéndole una “razzia” a Rusia, con sólo 800 hombres, con el ánimo de hacer guerra de recursos, para lo cual Chodasiewicz no pedía más que armas, municiones, uniformes y caballos; pero esto no pasó de proyecto.

 

Asistió al combate del puente de Tratkir, el 16 de agosto y a la toma de Sebastopol el 8 de setiembre de 1855, siendo condecorado con la medalla de Crimea por el gobierno británico; habiéndole extendido los ingleses todos sus documentos a nombre de Robert Hadasevich, por no haber escrito inicialmente con cuidado su apellido.

 

Terminada la guerra marchó a Londres, donde publicó a fines de 1855 un libro titulado “La voz de los muros de Sebastopol”,  referente a la guerra de Crimea, con los planos de la batalla de Alma, plaza de Sebastopol y combate de Inkerman, hasta su salida del ejército imperial, obra que tradujo al inglés su compañero Mr. Jackson.

 

Viajó por Europa todo el año 1856, en viaje de descanso y de estudio, exceptuando Austria y Alemania, países que no visitó por temor a que sus gobiernos lo entregaran al ruso.  Posteriormente, y aconsejado por sus connacionales, se incorporó a regimientos polacos que servían en Turquía, donde se les había permitido el uso de uniforme de su país, con la sola diferencia del fez; cuerpos de dragones y cosacos, en los que se hablaba el idioma patrio.  Chodasiewicz había sido invitado por los ingleses a servir en las fuerzas que se hallaban en la India, pero no se decidió por consejo de sus compatriotas.

 

Sirvió en Turquía hasta 1862, ejecutando numerosos trabajos, como el levantamiento topográfico e hidrográfico de las dos islas en la desembocadura del Danubio, que pasaron al dominio otomano por el Tratado de París en 1856; la línea fronteriza con Grecia, en las provincias de Tesalia y Epir, del golfo Velo al golfo de Arta, y otros varios, además de la construcción de puentes y caminos, etc.

 

En 1862 marchó a los Estados Unidos, donde al estallar la guerra de Secesión, ofreció sus servicios a los Nordistas, porque luchaban por la libertad de los esclavos.  El 1º de enero de 1863 fue dado de alta en un regimiento de artillería de sitio acantonado en Fuerte Lincoln, en clase de “aspirante”, pero con el apellido desnaturalizado por los ingleses.  A los pocos días propuso el levantamiento topográfico de los reductos que, en número de 53 se hallaban ubicados al Norte de Washington, unidos entre sí por medio de trincheras; trabajo que le llevó varios meses, en los que a la vez ejecutó otros de zapa en distintos fuertes, cuyos planos confeccionó.

 

En marzo de 1864 salió a campaña a las órdenes del general Grant hasta el 19 de agosto, en que obtuvo su baja; en este intervalo de tiempo, dirigió la construcción de trincheras frente a la ciudad de Pittsburg, Virginia; y de una mina destinada a hacer volar el fuerte que les obstruía el paso, la que fue hecha saltar el 30 de julio, con espantoso estrago y completo éxito para los Nordistas.

 

Separado de ejército, Chodasiewicz aplicó sus actividades de ingeniero en las minas de carbón de Blakmine, en Pensilvania, donde permaneció 8 meses, y posteriormente en el departamento de ingenieros de Nueva York, donde se hallaba cuando llegó la noticia del estallido de la guerra de la Triple Alianza.  Al saber Chodasiewicz que Argentina iba a intervenir en dicha contienda, se presentó al ministro Sarmiento, explicándole sus propósitos; inmediatamente le dio una carta de presentación para Mitre y embarcándose de inmediato, llegó a Buenos Aires en octubre de 1865, y el 5 de diciembre era dado de alta como antiguo capitán de guerra en el cuerpo de Ingenieros, incorporándose al Ejército Aliado en el campamento de “Ensenaditas”, provincia de Corrientes.  Poco después solicitó hacer un reconocimiento en el Alto Paraná, para determinar el punto de invasión del territorio paraguayo; para ejecutar lo cual se embarcó 4 meses en el vapor “Guardia Nacional”, mandado por el coronel Murature.  Al ponerse en marcha la escuadra brasileña, Chodasiewicz se embarcó en ella, el 19 de marzo de 1866, a bordo del buque-insignia “Princesa”, acompañando al almirante Tamandaré y al ministro Octaviano; pero a los 15 días en una junta de Guerra celebrada se declaró una grave disidencia con las opiniones de los dos personajes citados, pues Chodasiewicz opinaba el desembarco de 25.000 hombres frente a Itatí, marchando por tierra hasta este pueblo para hacer allí el pasaje, mientras que se simulaba que se iba a efectuar en Curuzú.Cuatiá, donde sólo se echarían a tierra 10.000 soldados, reuniéndose ambos ejércitos antes de librar batalla al mariscal Francisco Solano López frente a Humaitá.  Desechando tal plan, el que se realizó no dio los resultados rápidos que Chodasiewicz atribuía al suyo.

 

Participó en la sorpresa de Estero Bellaco, el 2 de mayo de 1866; así como también en la gran batalla del día 24 del mismo mes y año, en Tuyutí.  También asistió al combate de Yataytí-Corá, el 11 de julio y a los de Boquerón y Sauce, el 16 u el 18 del mismo mes.  Se encontró en el sitio de Humaitá, e hizo el reconocimiento de la batería Fortín, a bordo de la escuadra brasileña que mandaba el Barón del Pasaje; asistiendo igualmente, a los combates del Tebicuarí y arroyo Saraví, puente de Itororó, Avahy, Lomas Valentinas y Cumbarity.  Le fue encomendado el atrincheramiento de la ciudad de Asunción, ocupada por las tropas aliadas, y se halló en la acción del paso de Tupihú, bajo el mando del general Cámara, operación de guerra por la que fue agraciado con el título de Comendador de la Orden de la Rosa.  Chodasiewicz había pasado al servicio del ejército imperial, por pedido especial del Marqués de Caxias a Mitre, pasando a formar parte del cuerpo de ingenieros.

 

El 19 de setiembre de 1870 obtuvo su baja del ejército brasileño, donde había alcanzado la jerarquía de teniente coronel; mientras que en las filas argentinas había llegado a la de sargento mayor.  El 30 de abril de 1870 había obtenido carta de ciudadanía argentina ante el consulado de Asunción, desempeñado por Félix Amador Benítez.

 

Alejado del servicio militar, permaneció en Asunción hasta 1876, del que renunció por no hacer algo que contrariaba a la honrada conciencia de Chodasiewicz.  Marchó a la ciudad de Corrientes, donde ejerció su profesión y desempeñó durante siete años un cargo en el Departamento Topográfico, con el cual mantuvo una animada polémica sobre la seguridad rural en aquella provincia y en la que salió airoso Chodasiewicz, y que fue publicada en folleto.

 

En 1887 regresó a Buenos Aires, reincorporándose a las filas del ejército el 21 de abril del mismo año, en su grado de sargento mayor, siendo destinado a la 4ª  Sección (Ingenieros Militares) en el E.M.G.  El 1º de diciembre de 1890 ascendió al empleo de teniente coronel, continuando en servicio hasta que se dictó en 1895 la Ley de Retiros, que arrojó a este guerrero a la calle sin sueldo, anciano y con una numerosa familia.  Esta situación penosa amargaron cruelmente sus años postreros, falleciendo en Buenos Aires el 17 de agosto de 1896.  Sus restos se hallan en el cementerio de la Recoleta.

 

El teniente coronel Chodasiewicz había contraído enlace el 29 de setiembre de 1869 con la señorita Concepción Livieres, hija de Corrientes y sobrina del ex-gobernador de esa provincia, Evaristo López, matrimonio del cual nacieron 6 hijos.

 

Según una certificación de Mitre, Chodasiewicz en el curso de la campaña del Paraguay, en orden cronológico, levantó los planos que se detallan: Reconocimiento del río Paraná hasta Itatí para el desembarco en territorio enemigo y combate del 16 de abril de 1866. – Desembarco del Ejército Aliado en territorio paraguayo, Itapirú, Paso de la Patria y combate del 2 de mayo. – Batalla de Tuyutí, el 24 de mayo. – Combates de Yataytí-Corá, Boquerón y Sauce, el 11, 16 y 18 de julio de 1866. – Plano general presentado en agosto del mismo año. – Toma de Curuzú y asalto de Curupaytí. – Posiciones y fuerzas enemigas en marzo de 1867. – Movimiento de flanco del Ejército Aliado de Tuyutí y Tuyú-Cué. – Reconocimiento practicado en el Chaco frente a Curupaytí y Humaitá. – Posiciones en Tuyutí y Tuyú-Cué y las comunicaciones de los aliados. – Plan propuesto para el sitio de Humaitá. – Reconocimientos: Puente Arroyo Hondo, 3 de agosto; ataque a San Solano, 6 de setiembre; caballería del 3º, el 21 de febrero de 1867 y 31 de enero de 1868. – Ataque a nuestros convoyes y comunicaciones en los días 11 de agosto, 24 de setiembre y combate de Tuyutí, el 3 de noviembre de 1867. – Reconocimiento practicado por la caballería, el 19 de setiembre de 1867 y combate del Pilar. – Potrero Obella, 29 de octubre; toma de Tayí, el 2 de noviembre; Piquete Laurel y Timbó. -  Reconocimiento hecho con la caballería a río Tebicuary, en noviembre del 67; camino en el Chaco de Monte Lindo a Timbó, en diciembre del mismo año;  reconocimiento del río Paraguay, el 25 de Julio de 1868. – Tuyutí y Tuyú-Cué, en marzo del último año. – Plano general en pequeña escala. – Plano topográfico del Cuadrilátero paraguayo, con detalles. – El Chaco frente a Humaitá. – Sitio de esta plaza. – Plano topográfico de la misma con detalles, – Marcha del ejército brasileño del Pilar a río Tebicuarí. – Posiciones de Tebicuarí, San Fernando y Herradura. – Marcha del ejército brasileño de Tebicuarí a Palmas. – Reconocimiento del Pykysyry. – Camino abierto en el Chaco, desembarco en la guardia de San Antonio, combates de Itororó y Avahy y batalla de Lomas Valentinas. – Plano topográfico de las posiciones de Pykysyry y Lomas Valentinas. – Plano de la Asunción con sus barricadas y posiciones del ejército en Luque. – Posiciones de la Villa del Rosario y fortificaciones. – Expedición al norte del río Jujuy, en mayo de 1869. – Posiciones del Tacuaral, Pirayú y campaña de las Cordilleras. – Campaña de Concepción a Cerro Corá. – Carta geográfica del Paraguay con el itinerario seguido por el Ejército Aliado, y sus expediciones combinadas del Sur y del Norte durante la guerra.

 

El globo cautivo

 

Litografía del periódico paraguayo El Centinela.

Litografía del periódico paraguayo El Centinela.

En mayo de 1866, todo Tuyutí se agitó ante una novedad extraordinaria, que provocó admiración y asombro.  Los brasileños habían trasladado al campamento un “globo cautivo” para observar las posiciones adversarias.  El 22 de ese mes, justo para participar en la gran batalla donde el Paraguay quedó mortalmente herido, llegaron mister James Allen y sus hermanos, “aeróstatos norteamericanos” con el fin de operar dos artefactos de algodón barnizados, para los que traían dos grandes estanques de madera, tubos, etcétera, aunque les faltaran los ingredientes para fabricar el gas.  Felizmente para ellos, estaba el capitán de ingenieros polaco al servicio del Ejército Argentino Roberto A. Chodasiewicz, quien sugirió que se empleara aserrín de hierro, en vez de zinc, por razones de economía, con el fin de fabricar el etéreo combustible.

 

Los argentinos, brasileños y orientales se agolparon para contemplar los trabajos previos a la esperada ascensión.  Se construyó un corral de largas tacuaras para conservar por dos o tres días el gas dentro del globo, y se realizaron diversas pruebas antes de lanzarlo al aire.  El 6 de julio, en medio de general algarabía, se levantó sobre el Estero Bellaco el aparato y su barquilla, en la que iban, Chodasiewicz y el capitán de la Legión Paraguaya, Ignacio Céspedes.  Al llegar a los 120 o 130 metros de altura, contemplaron con su anteojo largavista todo el Cuadrilátero y se asombraron de las dimensiones y perfección de las defensas.

 

Mientras tanto, los paraguayos, desde el campamento del Sauce, cañoneaban al globo, buscando derribarlo.  El ejército contemplaba entre gritos y hurras el poco efecto de los disparos, y se abalanzaba luego sobre el sitio en que 30 hombres tiraban de tres cuerdas para recuperar el aparato y sus tripulantes.

 

A partir de aquel día, las operaciones fueron frecuentes, y los paraguayos buscaron dificultar la visión mediante humaredas en las líneas de trincheras y avanzadas.  Sin embargo, los observadores podían cumplir discretamente su misión.  Los resultados hubiesen sido más fructíferos si el comandante en jefe brasileño, marques de Caxias, hubiera permitido ubicarlo en el campamento uruguayo, que estaba en una posición más favorable para aquel fin.

 

Digamos que Chodasiewicz aconsejó sin éxito que el “globo cautivo” fuese elevado en medio de las batallas, como en la guerra de secesión de los Estados Unidos en la que había servido, de modo de enviar señales sobre los movimientos del adversario.  También sugirió “amanecer con el globo sobre las trincheras enemigas, siempre que tuviésemos tiempo favorable, y arrojarles algunas bombas”.  Pero el general del Imperio creyó oportuno mantenerlo a salvo de los disparos enemigos.

 

En diciembre de 1866, se presentó en el campamento brasileño el francés L. D. Dayen, con un globo de seda de regulares dimensiones.  Tuvo mala suerte: tras barnizarlo lo recogió para protegerlo de la lluvia y lo colocó bajo una carpa.  El sol dio cuenta de la tela y su dueño sólo recogió pedazos; perdió 8.000 pesos oro.

 

Si la aparición del “globo cautivo” alcanzó tanta repercusión entre los aliados, provocó parecido efecto en el campo paraguayo.  De ahí que Natalicio Talavera, corresponsal de el “Semanario” de Asunción y colaborador estrecho del mariscal Francisco Solano López, ridiculizara la quema del globo atribuyéndola a un oficial brasileño que se había acercado al artefacto, en connivencia con el francés, para echarle fuego y evitarse “la arriesgada empresa de hacer un viaje por sobre los campamentos paraguayos”.  Y el “Centinela”, rudimentario periódico de la capital paraguaya, publicó por aquellos días una caricatura con el título “Cara fea al enemigo”, que mostraba a un grupo de paraguayos, al borde de una trinchera, con los pantalones bajos, enseñando el trasero al adversario.

 

Fuente

De Marco, Miguel Angel – La Guerra del Paraguay – Buenos Aires 2003.

Turone, Oscar A. – Patricios de Vuelta de Obligado.

Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1938).

 

Se permite la reproducción citando la fuente: www.revisionistas.com.ar







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