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Ejercicios Espirituales para vencer a sí mismo y ordenar su vida sin determinarse por afección alguna que desordenada sea”

publicado a la‎(s)‎ 17 nov. 2015 11:44 por Julio Mendoza

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AD ASTRA PER ASPERA II

“Hacia las estrellas por el camino más difícil”

“Ejercicios Espirituales para vencer a sí mismo y ordenar su vida sin determinarse por afección alguna que desordenada sea”

Ej. Nº 21

por P. Silvio Ojeda

Seguimos con el resumen del libro del Apocalipsis aplicado a nuestras meditaciones. La idea es sacar provecho para nuestras almas, entrando en sintonía nuestro espíritu con el Espíritu Santo, estando en concordancia nuestras obras con la obra de Dios, estando a la altura de los tiempos y de los acontecimientos, actuando en correspondencia con la gracia del cielo, para que, como dice San Ignacio: “siguiéndolo a Jesús en la pena, también lo podamos seguir en la gloria”.

1. PREÁMBULOS

a) Oración preparatoria

Señor, que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de tu Divina Majestad

b) Historia

Primero el parto; después la alegría

Segunda parte (capítulos 4 al 19). La época llamada de “la gran tribulación” o del Anticristo; la más difícil de la historia y a la vez la más agraciada para los de Cristo.

c) Composición de lugar

Las revelaciones del Apocalipsis

Segunda parte (capítulos 4 al 19). Catástrofes físicas y espirituales previas a la restauración definitiva de la verdad y el bien. Y yo, metido en esas escenas, acompañando a Cristo en todo.

d) Petición

Igual que en la anterior meditación: que yo me haga “uno”, en primer lugar con el Señor; también sea “un solo corazón y una sola alma” con todos los del cielo, y con los que siguen a Jesús en la tierra; para que juntos lleguemos a un final feliz.

2. PUNTOS DE MEDITACIÓN

Segunda parte del libro: “La gran tribulación o día de la ira de Yahveh”. (Capítulos 4-19).

Esta es una revelación muy importante de avisos y profecías que ya estaban en numerosos pasajes de la Sagrada Escritura, pero que ahora van a condensarse en los días muy difíciles del parto, necesario para pasar a una vida mejor.

Todo parto es doloroso. Pero hay que pasarlo para dar desarrollo a la vida. La Iglesia debe pasar por la etapa más dolorosa de su historia, pero para purificarse definitivamente y ser capaz del reinado con su Esposo Jesucristo.

Personajes principales del enfrentamiento del fin de los tiempos. Siempre el demonio quiso ponerse en el lugar de Dios; y por orgullo se ciega y cree que puede vencer en la lucha del mal contra el bien, y en el fin de la historia humana. Entonces él, el maligno, arma toda una imitación del orden dado por Dios; pero en vez de un orden de amor: es de odio, de maldad, de vicios. Por lo tanto en la época de “la gran tribulación”, habrá personajes principales del lado del bien y del lado del mal, que se pueden comparar.

Podríamos nombrar personajes celestiales e infernales. La misión y el amor transmitidos por los del cielo en la Historia de la salvación, tienen su equivalencia en la imitación del mal transmitida por los del infierno, y mostrada aun más fuertemente al final de los tiempos.

Personajes celestiales y servidores del cielo en la Historia de la salvación

a)        La Santísima Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo. Su designio amoroso, creador, redentor, y santificador, para con la humanidad.

b)        Jesucristo: Dios hecho Hombre por la salvación del mundo. Es nuestro Redentor.

c)        El Precursor de Cristo. San Juan Bautista, enviado para preparar la venida del Señor Jesús.

d)        La Mujer revestida de sol. María Santísima, Madre de Jesucristo, y Madre de la Iglesia. (Apocalipsis 12).

e)        San Juan Apóstol y dos testigos. También participan de la lucha final, convirtiendo corazones hacia Dios. (Apocalipsis 10 y 11).

f)         144.000 elegidos como primicias o anticipo de la humanidad redimida. (Apocalipsis 7, 3-4. 14, 1-5).

g)        La gran multitud de los salvados, que blanquearon su manto en la sangre del Cordero. (Apocalipsis 7, 9-17).

Personajes infernales o secuaces del infierno, en el fin de los tiempos

a)        La tríada demoníaca: El Dragón, la Bestia del mar, y la Bestia de la tierra.

El Dragón es el demonio, “la antigua serpiente”. Y su deseo egoísta de perder al mundo, ya que es el eterno envidioso. No hay cielo para él, y no quiere que haya para nadie. (Apocalipsis 12, 3).

La Bestia del mar es un “modo de combatir a Dios mundanamente y o violentamente”. Sociedad pagana, demoníaca. (Apocalipsis 13, 1-10).

La Bestia de la tierra es una “manera de combatir a Dios sutilmente, falsificando la verdad, y especialmente la verdad religiosa, engendrando una falsa Iglesia”. (Apocalipsis 13, 11-18).

b)        El Anticristo. Personificación de la maldad, engendrado por la Bestia del mar. También puede ser denominado “Bestia del mar”, en cuanto que es la encarnación por excelencia de la maldad producida por esta. (Apocalipsis 13, 15).

c)        El falso Profeta. un personaje proveniente de la Bestia de la tierra con poder religioso (probablemente un falso Papa) que presente al Anticristo como verdadero Dios. También puede ser llamado “Bestia de la tierra”, en cuanto que es el producto perfecto de ella, de la falsa religión. (Apocalipsis 13, 11).

d)        La gran Prostituta. Una ciudad corrompida más que ninguna, llena del espíritu del mal, del espíritu de la gran Babilonia, que confunde a casi todos llevándolos al pecado.

e)        Los tres espíritus rana, que preparan a los reyes de la tierra para la guerra contra Dios. (Apocalipsis 16, 13).

f)         Los marcados por la Bestia. En ese momento ninguno puede comprar ni vender si no lleva en la frente o en la mano la señal del Anticristo. (Apocalipsis 11, 16-18).

g)        La gran Babilonia. El espíritu de pecado de la sociedad sin Dios, demoníaca, llena de abominaciones. Incluye a gente de todo el mundo.

Referencias astronómicas

En esta época, como consecuencia de los grandes desórdenes del hombre, “la creación gime y sufre más dolores de parto” que nunca (Cfr. Romanos 8, 22); y todo ello, contribuirá a la purificación de la tierra. Apocalipsis 6, 12: Y seguí viendo. Cuando abrió el sexto sello, se produjo un violento terremoto; y el sol se puso negro como un paño de crin, y la luna toda como sangre. Apocalipsis 6, 13: y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera suelta sus higos verdes al ser sacudida por un viento fuerte.

En Apocalipsis 7, 16 se dice un anticipo de lo que vivirán los que pasen esta época de gran persecución: Ya no tendrán hambre ni sed; ya no les molestará el sol ni bochorno alguno.

Pero enseguida se sigue relatando las calamidades a sufrir en este tiempo del parto. Apocalipsis 8, 10: El tercer ángel tocó la trompeta. Entonces cayó del cielo una estrella grande, ardiendo como una antorcha. Cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre los manantiales de agua. Apocalipsis 8, 11: La estrella se llama Ajenjo. La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y mucha gente murió por las aguas, que se habían vuelto amargas. Apocalipsis 8, 12: Tocó el cuarto ángel la trompeta. Entonces fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas; quedó en sombra la tercera parte de ellos; el día perdió una tercera parte de su claridad y lo mismo la noche. Apocalipsis 9, 1: Tocó el quinto ángel la trompeta. Entonces vi una estrella que había caído del cielo a la tierra. Se le dio la llave del pozo del abismo. Apocalipsis 9, 2: Abrió el pozo del abismo y subió del pozo una humareda como la de un horno grande, y el sol y el aire se oscurecieron con la humareda del pozo.

Se acerca el juicio de Dios sobre las naciones. Apocalipsis 10, 1: Vi también a otro ángel poderoso, que bajaba del cielo envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza, su rostro como el sol y sus piernas como columnas de fuego.

El signo más consolador en medio de la lucha es el de Apocalipsis 12. La mujer y su descendencia que anunciaba Dios en Génesis 3, 15: vencerán definitivamente a la antigua serpiente o dragón, aplastándolo por los siglos de los siglos. Apocalipsis 12, 1: Un gran signo apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

Pero el maligno no se dará por vencido fácilmente, sino que se esforzará por perder a todos, tratando de devorarnos. Apocalipsis 12, 4: Su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz.

Ya en los relatos de los castigos finales, se dice en Apocalipsis 16, 8: El cuarto derramó su copa sobre el sol; y le fue encomendado abrasar a los hombres con fuego. Y en Apocalipsis 19, 17: Luego vi a un ángel de pie sobre el sol que gritaba con fuerte voz a todas las aves que volaban por lo alto del cielo: Venid, reuníos para el gran banquete de Dios.

¿De qué lado quiero estar yo?

La enseñanza permanente de la Sagrada Escritura y de los santos es que el poder seductor del Anticristo será tan fuerte, que nadie podría salvarse sin un milagro especial de Dios. “La venida del Impío estará señalada por el influjo de Satanás, con toda clase de milagros, signos, prodigios engañosos, y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado” (2 Tesalonicenses 2, 9-10). Jesús dijo que serían los peores momentos de la historia: “Porque habrá entonces una gran tribulación, tal como no ha acontecido desde el principio del mundo hasta ahora, ni acontecerá jamás. Y si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría; pero por causa de los elegidos, aquellos días serán acortados” (Mateo 24, 21-22).

Luego, ¡cuán grande debe ser nuestro cuidado! porque éstas épocas nuestras, actuales, se muestran muy propicias para la venida del Anticristo.

Así como los atletas deben estar en forma para su competencia, nosotros que competimos por llegar al Reino de los cielos: no deberíamos dejar huecos en nuestra vida espiritual. Estar siempre en forma.

Recordemos lo que el espíritu les decía a las 7 Iglesias. Hay que tomarlo como dicho a cada uno de nosotros. Evitar lo que el Señor reprochaba para no caer en la seducción sutil del Anticristo, y cargarse de las virtudes que alaba el Señor. Quitar lo que el Señor pedía que se quitara: el haber perdido el primer amor, la cobardía, desterrar la fornicación y la idolatría, las malas doctrinas y la lujuria, la apariencia de religión, la tibieza y el descuido. Y llenarse de las virtudes reconocidas por Dios: fatiga, constancia, sufrimientos y pobreza por el Reino de los cielos; fidelidad en tiempos difíciles, obras buenas, fe, servicio; fidelidad a pesar de la debilidad; pureza en medio de la maldad; purgar mediante el sufrimiento, recuperar las vestiduras de la gracia, y purificar la mirada de la fe.

3. COLOQUIO

Primero con la Santísima Madre de Jesús y Madre nuestra. También con todos los santos y ángeles. Después con Nuestro Señor Jesucristo; finalmente con la Santísima Trinidad, suplicando encarecidamente que yo sea de los que laven la vestidura en la sangre del Cordero y lo siga donde quiera que vaya. Apocalipsis 7, 14-17: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios, dándole culto día y noche en su Santuario; y el que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed; ya no les molestará el sol ni bochorno alguno. Porque el Cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas de la vida. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.»


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