De Gorriarán Merlo a Vergés, ¿cómo no creer en la Teoría de los 2 Demonios?

publicado a la‎(s)‎ 22 sept. 2013 5:45 por Julio Mendoza

Probablemente Ceferino Reato no se haya propuesto algo semejante, pero su relato sobre la violencia y contraviolencia en la Córdoba de 1975 obliga a darle actualidad a la Teoría de los 2 Demonios que tanto menosprecia el ladriprogresismo que en breve dejará de gobernar la Argentina, y entonces podrá recuperarse la revisión profunda y equilibrada de la historia reciente. Pero Reato hace otra contribución a esa tarea.N




De Vergéz (izq.) a Gorriarán merlo (der.), ¿cómo no creer en la Teoría de los 2 Demonios?
por EDGAR MAINHARD
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La disputa entre el Estado y las organizaciones o armadas o ilegales o terroristas no comenzó durante el Proceso de Reorganización Nacional. Algunos afirman, inclusive, que hacia el 24/03/1976, tanto el Ejército Revolucionario del Pueblo como Montoneros habían sufrido una erosión tan importante de sus combatientes y simpatizantes que el golpe cívico-militar carecía de lógica desde un punto de vista de seguridad del Estado y sólo se ejecutó por el afán de poder de casi todos sus co-protagonistas.
 
En verdad, la disputa entre el Estado y los guerrilleros comenzó en un gobierno democrático. El Ejército Guerrillero del Pueblo, que fue la organización inicial, se estableció en la Argentina en 1963, en Salta, comandada por Jorge José Ricardo Masetti Blanco, alias "Comandante Segundo", un amigo de Ernesto Guevara Lynch, 'el Che', con combatientes argentinos y cubanos, que fue derrotada sin dificultades por la Gendarmería Nacional Argentina
 
Pero es interesante ir al almanaque. El comicio fue el 07/07/1963. El Colegio Electoral (era elección indirecta), se reunió el 31/07/1963. 
 
El 21/09/1963 el EGP cruzó la frontera entre Bolivia y la Argentina, y después de varios días de marcha se instaló cerca del río Pescado.
 
El 12/10/1963 asumió la Presidencia de la Nación el cordobés Arturo Umberto Illia.
 
Algunos podrán afirmar que él ganó unas elecciones de las que no participó el Partido Justicialista, y entonces cuestionan la legitimidad de esa democracia participativa. Sin embargo, no fue una cuestión central para Masetti y los suyos. La carta pública al presidente Illia fechada el 09/09/1963, se refiere a otras cuestiones.
 
Al igual que los militares, aunque con argumentos diferentes, los guerrilleros complotaron contra la democracia en los años '60 y en los años '70, tanto con Illia (UCR) en el gobierno como con Juan Domingo Perón/María Estela Martínez de Perón (PJ). Esa conclusión permite introducir el libro "Viva la Sangre - Córdoba antes del golpe", de Ceferino Reato (Sudamericana, 430 pag.).
 
A Reato le agrada la idea del cronista de la Argentina convulsionada: él se enfoca en historias, y desde ahí aborda los agitados años '70, un período que o evitan los relatores del Frente para la Victoria o lo hacen con relatos tan superficiales que provocan incredulidad.
 
Reato, al igual que Juan Bautista Yofre, han comprendido que en los años '70/'80 hay muchísimas historias por contar. Además, ellos provocan un impacto político inevitable porque socavan el relato del Frente para la Victoria que, a causa de su fragilidad, es efímero.
 
En esta ocasión, Reato aplicó su lupa a Córdoba, a la que considera "capital de la revolución", tanto foco de las guerrillas como laboratorio de la dictadura. En Córdoba, además, ocurrió una importante presencia de clérigos de la Iglesia Católica Apostólica Romana en ambos lados del mostrador: el Arzobispado local junto al Cuerpo III de Ejército, el Movimiento de Sacerdotes para el 3er. Mundo junto a Montoneros. Ya sabe que el trotskysta Ejército Revolucionario del Pueblo era una formación marxista sin vínculos en los credos "cristianos".
 
En Córdoba, además, Mario Eduardo Firmenich y Roberto Jorge Quieto anunciaron la fusión de FAR y Montoneros, 5 días después que Juan Domingo Perón iniciara su 3er. mandato presidencial no consecutivo, el 12/10/1973, 
 
La trama del texto es apasionante. Perón ya había muerto. Eran días de María Estela Martínez, viuda de Perón, al frente del tambaleante Ejecutivo Nacional. El Departamento de Informaciones de la Policía de Córdoba (D2), había detenido a los jefes montoneros Marcos Osatinsky y Horacio Mendizábal el 07/08/1975. Los policías nunca supieron que tenían a Mendizábal en sus manos, y Osatinsky asumió el 'liderazgo' para protegerlo. Él negocia una tregua con sus captores.
 
En tanto, la conducción de Montoneros atribuyó la captura a una 'filtración' realizada por Fernando Haymal, a quien fusiló luego de un "juicio revolucionario" por "delación y traición". Mientras estaba detenido en el Departamento de Policía de Córdoba, Osatinsky negoció con sus captores el cese de las torturas a cambio de la suspensión de acciones guerrrilleras durante 2 meses. 
 
Era la Córdoba del interventor Raúl Oscar Lacabanne, quien había llegado al poder luego del "Navarrazo" del 28/02/1974, cuando el jefe de policía de la provincia de Córdoba, teniente coronel Antonio Navarro, depuso al gobernador Ricardo Obregón Cano y al vicegobernador Atilio López, imponiendo un estado de sitio garantizado por la policía con el auxilio de grupos armados civiles. 
 
El “Navarrazo”, fue avalado por Juan Perón, como una señal del avance de la llamada “depuración ideológica” del peronismo, que había comenzado con la renuncia del fugaz presidente Héctor J. Cámpora.
 
El jefe de la D2 era el comisario Raúl Telleldín (cuyo hijo Carlos se haría famoso por la detención, juicio y liberación en la causa AMIA).
 
Hay una explicación para la elección de la historia sobre Osatinsky: según el testimonio de José Luis Nell, él habría sido responsable del asesinato del sindicalista peronista José Ignacio Rucci, el 25/09/1973, tema del 1er. libro de la serie histórica que escribió Reato.
 
Osatinsky reclamó la presencia de los abogados Lucio Garzón Maceda y Gustavo Roca como testigos y garantes de la tregua, que debían transmitir a la jefatura de la organización.
 
Una cruel paradoja consiste en que Osatinsky, quien era apreciado por Mario Roberto Santucho y otros líderes del ERP, terminó fusilado porque fue el ERP quien desconoció esa tregua. Enrique Haroldo Gorriarán Merlo, un inepto importante cuya presencia en el ERP obliga a desprestigiar a esa organización, había llegado a Córdoba castigado por su mal desempeño en el ataque al Regimiento de Caballería Blindada en Azul, el 19/01/1974.
 
Decidido a recuperar su poder en el ERP, Gorriarán Merlo organizó y ejecutó un ataque múltiple que incluyó a la sede del D2, en el que murieron 5 policías y 1 atacante. 
 
La represalia fue la tortura y el asesinato de Osatinsky a manos del tan sanguinario como intelectualmente berreta capitán Héctor Pedro Vergés, el 21/08/1975. El cuerpo fue entregado a la familia, pero en el traslado del féretro, parapoliciales enviados por Vergés, llevaron el féretro al paraje Barranca Yaco y lo dinamitaron. El odio lleva a la sangre. La Argentina ya era irracional antes del llamado Proceso de Reorganización Nacional.
 
Gorriarán Merlo cometió varios fracasos descomunales. Fue el responsable de los frustrados intentos de 'copamiento' del ex Batallón Depósito de Arsenales 601 Domingo Viejobueno, en la localidad de Monte Chingolo; y del ex Regimiento de Infantería Mecanizado 3 General Belgrano en La Tablada, ambos en provincia de Buenos Aires.
 
Si se recuerda que, además, fue quien aportó el capital inicial del diario Página/12... cartón lleno.
 
Con el ataque en Monte Chingolo, Gorriarán Merlo terminó de empujar a Jorge Rafael Videla hacia el golpe de Estado. Con el ataque a La Tablada; Gorriarán Merlo terminó de destruir el gobierno de Raúl Alfonsín y consolidar la ambición presidencial de Carlos Menem. Con el ataque al D2 cordobés, Gorriarán Merlo desencadenó acontecimientos a los que no sobrevivió Lacabanne, e Ítalo Argentino Luder lo reemplazó por Raúl Bercovich Rodríguez, pero el jefe de la provincia ya era el general Luciano Benjamín Menéndez, quien desembarcó en septiembre de aquel año en el III Cuerpo.
 
De Gorriarán Merlo a Vergés, ¿cómo no creer en la Teoría de los 2 Demonios?
 
Un relato
 
–¿Doctor?
 
–Sí, ¿quién es?
 
–Le habla Marcos… Osatinsky. Lo llamo desde la Jefatura.
 
Por varios segundos, el silencio ganó el estudio. Lucio Garzón Maceda –abogado laboralista y defensor de presos políticos– tragó saliva. Sabía que “el Pelado” había sido detenido tres días antes (el 8 de agosto de 1975) en un operativo policial que desmanteló la principal casa de Montoneros en Córdoba, en Maestro Vidal y Santa Ana. 
 
El abogado cordobés sentía tanta sorpresa como preocupación. Sabía que en situaciones semejantes los detenidos quedaban, por lo menos, unos 10 días incomunicados y a manos de los torturadores del D2. 
 
–Doctor, necesito que venga a verme mañana con Gustavo Roca (hijo de Deodoro Roca, líder de la Reforma Universitaria). No se olviden de traer ropa interior, jabón y pomada–, continuó Osatinsky. 
 
A casi 40 años de aquel episodio, Garzón Maceda recuerda que, junto con Roca, intentó develar qué mensaje encriptado había detrás de aquel pedido de calzoncillos que les hacía un líder guerrillero. Osatinsky, ex militante comunista, había sido uno de los impulsores de que su organización, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), se unieran a Montoneros en 1973, alianza formalizada en un acto celebrado en Córdoba, frente a lo que hoy es el Patio Olmos. Argentina era gobernada por María Estela Martínez de Perón, “Isabel”, quien en ese momento tenía a Antonio Cafiero como ministro de Economía. 
 
Córdoba, que estaba bajo la intervención del brigadier Raúl Lacabanne, vivía tiempos de pérdida de fuentes de trabajo y, sobre todo, mucho miedo. La Policía cordobesa estaba bajo el mando de Luis Choux. Se realizaban operativos que analizados desde este tiempo parecen una prueba de lo que luego fue el accionar de los grupos de tareas de la futura dictadura. 
 
El 11 o 12 de agosto de 1975, Garzón Maceda y Roca caminaron rumbo al Pasaje Santa Catalina (donde funcionaba el aparato represivo policial), acompañados de otros abogados que los esperarían en la confitería Pan de Azúcar y otros bares. “Teníamos miedo, no sabíamos que iba a pasar”, reconoció ayer Garzón Maceda. La sorpresa fue grande. Osatinsky los recibió junto a la cúpula policial y otros detenidos. Garzón Maceda recuerda que el trato fue cordial entre todos, pero que delante de los policías Osatinsky les comentó que habían sido torturados. 
 
En ese marco, les dijo a los abogados que había firmado una tregua, que ésta debía ser transmitida a la conducción nacional de Montoneros y al flamante ministro del Interior, el coronel Vicente Damasco. Osatinsky adoptaba el papel de líder de Montoneros en Córdoba, pero protegía al jefe real que estaba junto a él y no había sido reconocido por los policías: Horacio Mendizábal. 
 
Días después, “el Pelado” volvió a reunirse con los abogados cordobeses y fue claro: “La tregua es una ficción, con la caída de la casa no tenemos más capacidad y se llevaron información importante. Pero debía parar la tortura”, se lamentaba. Casi como un ruego les pide que intercedan para que el juez federal Zamboni Ledesma los saque de la Jefatura. 
 
“Cuando se cumpla el aniversario de la fuga de Trelew, los ‘perros’ (el ERP) van a hacer un operativo y seguro que ahí habrá una excusa para matarme”, les dijo. 
 
Días después todos los detenidos fueron trasladados. Sólo quedó uno: Osatinsky. El 21 de agosto un comando del ERP hizo el operativo. “El Pelado” fue asesinado en lo que se mostró como un supuesto intento de fuga y su cadáver sería dinamitado por un comando paramilitar. 
 
En cambio, días después y mientras declaraba en Tribunales Federales, Mendizábal escapó sorpresivamente al saltar por una ventana. 



FUENTE :
http://www.urgente24.com/218966-de-gorriaran-merlo-a-verges-%C2%BFcomo-no-creer-en-la-teoria-de-los-2-demonios?pagination=show




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